Líderes de pacotilla en política

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Carlos Araya Guillén, Filósofo (Dr.).

Un buen dirigente político  debe conocer con esmero y profundidad la Carta de Principios políticos, metapolíticos y éticos   aprobada por el Congreso Ideológico de su partido.

Un verdadero líder político debe estudiar (no leer)  las concepciones  doctrinarias y filosóficas del partido de sus amores y desvelos. Debe comprender a fondo las dimensiones socioeconómicas, culturales y educativas de los proyectos y programas partidarios.

La ignorancia filosófica se convierte, sin lugar a dudas, en un grave obstáculo para la praxis y vivencia del conjunto de ideas  que defiende el partido.

Bien decía Sócrates (470-399 a.C), pensando en la política de Atenas, que se debe conocer la filosofía  porque “es la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre debe hacer y como norma para su conducta cotidiana”​​​.

Por eso, no es difícil darse cuenta, de hecho,  de la carencia de conocimientos doctrinario de algunos autoproclamados líderes políticos. No estudian las ideas fundamentales de su ideología ni sus propósitos. Tampoco investigan la historicidad  de su movimiento para conocer sus fuentes y saber donde  hunden sus raíces. Mucho menos  analizar la normativa epistemológica que configura cada una de sus acciones.

Son líderes de “pacotilla” en la política.

Los líderes de “pacotilla”, se distinguen por la singularidad de su discurso oportunista,  insípido y falto de rigor ideológico. Sus posiciones públicas son deslavazadas (¡qué pena!). Buscan construir un “liderazgo” basado en el dinero (compra de conciencias), en su cotidianas matráfulas y en sus impericias negociaciones de “alto” nivel.

Al líder de pacotilla le gusta aparecer en los medios de comunicación colectiva (impreso o digital), en la redes sociales y en las actividades importantes de gobierno.  Como en la época de los sofistas griegos aparenta saber lo que no sabe. Asiste con puntualidad a las reuniones de  exaltación de su ego acompañado por sus acólitos consejeros y asesores. Es el falso líder que dice “QUE HARÍA YO SIN MÍ”.

Paga por la sumisión creando un lazo pernicioso de obediencia partidaria. El líder de pacotilla ofrece puestos, recompensas, beneficios a cambio de la lealtad. En este sentido,  la conducta política está asociada a una acción moralmente inadecuada de actividad política o campaña electoral.

El carácter de los líderes  de pacotilla es abusivo, soberbio, petulante y fantasioso. Su ambición lo lleva a caer en dudosas negociaciones sin transparencia electoral y política. Paga por un voto, paga por una mentira, paga por un puesto y paga por embozar sus verdaderas intenciones. No sería nada raro que encontrara su destino final en la paradoja del asno de Buridan.

La conducta ética de un verdadero líder, en el caso socialcristiano, es iusnaturalista (tomista) y  no admite oposición ni alternativas, sino la síntesis fecunda de su inspiración humanista y cristiana. Y su lucha será hoy y siempre por una democracia  a favor del pueblo,  como lo recuerda León XIII en su encíclica del 18 de enero de 1901 GRAVES DE COMMUNI.

Bienvenidos los nuevos liderazgos pródigos en humildad y sabiduría. Bienvenidos los nuevos partidos cantonales, provinciales y nacionales que aspiran a participar con dignidad y transparencia en las elecciones locales  del 2 de febrero de 2020.  Bienvenido el fortalecimiento democrático de nuestro país. No a los “líderes de pacotilla!” en la política.

Carlos Araya Guillén
Educador, político y filósofo costarricense, dirigente del Partido Unidad Social Cristiana, ha sido Diputado y Embajador.

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