Lilliana Sánchez: 2023 el de una Costa Rica en crisis

Debemos retomar el camino de la paz, de la justicia social, de la respuesta a los menos privilegiados. No podemos seguir en silencio ante un panorama que cada vez más impulsa a la violencia y al miedo. Todos somos responsables del futuro.

Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

Costa Rica se encuentra en una profunda crisis en materia social, económica, política y cultural. El país enfrenta una serie de desafíos que amenazan su desarrollo y su estabilidad.

En materia social, la pobreza ha aumentado en los últimos años acentuándose por la pandemia y por una serie de factores, entre los que se encuentran la disminución de las ayudas sociales, el aumento del desempleo y el incremento del costo de la vida, a pesar de los anuncios gubernamentales.

La pobreza tiene un impacto negativo en la educación, la salud y la seguridad. Los niños en situación de pobreza tienen menos oportunidades de acceder a una educación de calidad y de desarrollarse plenamente. El sistema educativo costarricense enfrenta una serie de desafíos. Los resultados de las pruebas PISA muestran que los estudiantes costarricenses tienen un rendimiento inferior al promedio de los países de la OCDE. La falta de inversión en educación ha contribuido a estos resultados. El presupuesto de educación ha disminuido en los últimos años, lo que ha afectado a la calidad de la enseñanza.

En seguridad, Costa Rica vive una situación de violencia sin precedentes. En 2023, el país registró un récord de homicidios, con 892 casos. El narcotráfico y el crimen organizado son los principales responsables de esta situación. La policía está en precarias condiciones para enfrentar estos retos. La violencia tiene un impacto negativo en la economía, el turismo y la calidad de vida de los ciudadanos.

En salud, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el principal proveedor de servicios de salud del país, enfrenta una serie de desafíos. La falta de recursos y la mala gestión están poniendo en riesgo la calidad de los servicios que brinda la Institución.

Paralelamente el sector cultural costarricense se encuentra en un estado precario. Los recortes presupuestarios han afectado la financiación de las instituciones y a la promoción cultural como pilar del desarrollo de un pueblo. La cultura es un factor importante para el desarrollo de una sociedad. Nuestro país siempre ha tenido a la cultura como un elemento de identidad y orgullo nacional.

La corrupción es otro problema que afecta a Costa Rica. En los últimos meses, se han conocido una serie de casos de corrupción que involucran a altos funcionarios del gobierno. La corrupción socava la confianza de la población en las instituciones públicas y tiene un impacto negativo en la economía.

El gobierno de Rodrigo Chaves ha priorizado el manejo fiscal lo que ha llevado a una serie de medidas de austeridad que han afectado a los sectores sociales más vulnerables, retrocediendo décadas y ampliando las brechas de desigualdad.

Si no se producen cambios en las orientaciones y actitudes del gobierno, es difícil que se corrijan estas falencias. Más bien, la crisis puede acentuarse ante la falta de credibilidad, confianza y diálogo democrático.

El próximo año presenta un panorama desolador que debe ser resuelto. Los desafíos requieren ser superados. Se hace necesario un cambio de rumbo en las políticas públicas. El gobierno debe priorizar las necesidades de la población más vulnerable y garantizar el acceso a servicios de calidad en materia de salud, educación, seguridad y cultura.

También es necesario fortalecer las instituciones públicas y combatir la corrupción. El gobierno debe recuperar la confianza de la población y garantizar el respeto al Estado de Derecho.

Debemos retomar el camino de la paz, de la justicia social, de la respuesta a los menos privilegiados. No podemos seguir en silencio ante un panorama que cada vez más impulsa a la violencia y al miedo. Todos somos responsables del futuro.

 

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