Lilliana Sánchez: Año nuevo, viejos retos

El mayor reto de nuestra sociedad es continuar por la senda de la democracia, la verdadera democracia que conlleva a que todos los costarricenses tengan respuesta a sus necesidades básicas y al cumplimiento de los derechos humanos.

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

Los costarricenses debemos de enfrentar el mayor reto de este Año Nuevo con la elección del próximo 6 de febrero. Debemos de ser conscientes de que está en juego algo mucho más grande que la Presidencia de la República. Con esta elección debemos reconstruir una sociedad devastada por la pandemia. Una sociedad en donde más de un millón de costarricenses se encuentran en la pobreza, muchísimos trabajando en la informalidad, más de cuatrocientos mil sin empleo y miles de empresas cerradas.

Frente a esas circunstancias tenemos un Estado quebrado, ineficiente y obstaculizador, un sistema de salud que se encuentra exhausto en lo humano y lo financiero. Un sistema educativo en ruinas, con una generación de niños y jóvenes que arrastran cuatro años aprendiendo a medias. El crimen organizado y el narcotráfico se mueven libremente por los pasillos del poder.

El país se ha convertido en una de las sociedades más desiguales del mundo. Esta es la Costa Rica de hoy.

Y el país arrastra retos viejos sin respuesta alguna que deben ser igualmente prioridades para el próximo Gobierno:

1.- El reto  de la pobreza  y la desigualdad que claramente representa el reto de la   justicia social y de la solidaridad por lo que debemos con urgencia cerrar brechas entre ricos y pobres, entre géneros, entre regiones, entre aquellos que gozan del bienestar y los grupos excluidos del bienestar para lograr un desarrollo equilibrado.

Somos un país crecientemente desigual: concentración de ingresos, desigualdad de ingresos entre el sector público y el privado, desigualdades dentro del sector público (autónomas versus Gobierno Central), desigualdades entre el Régimen de Pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja Costarricense de Seguro Social y los sistemas de pensiones con cargo al Presupuesto Nacional, desigualdad geográfica (conforme más lejanía de la Gran Área Metropolitana, aumentan la pobreza y la desigualdad), desigualdad de género y desigualdad etaria (sufren más jóvenes y adultos mayores), entre otras.

2.- El reto de la formación del capital humano: Se requieren múltiples acciones para mejorar las condiciones de nuestra población, en el campo de la vivienda, la salud, en el campo del entorno social, económico y ambiental.  Esas acciones mejoran el capital humano.  Sin embargo, generan particular incidencia las acciones para incrementar las habilidades y destrezas de la población.

La educación como un derecho fundamental del ser humano, es también una herramienta básica en el desarrollo de un país, pues cuanto mayor sea el grado de educación de un pueblo, se rompen las causas estructurales que producen la pobreza.  Se requiere ampliar la cobertura, mejorar la calidad y diversificar la educación nacional.  Debemos garantizar una educación inclusiva para todos.

3.- El reto de la creación de oportunidades y empleos:  El reto de la política económica es generar mayor riqueza y bienestar para toda la población.  Cuando se generan empleos los trabajadores encuentran un ingreso que les permite enfrentar sus necesidades y superar la pobreza, no obstante, se requieren mejores trabajos y mejores ingresos para que la población como un todo vaya mejorando su nivel de vida.

El gran reto es entonces crear empleos y oportunidades empresariales de mayor calidad y productividad en todo el territorio nacional y en las zonas de menos desarrollo, así como articular las nuevas exportaciones con el resto de la economía a través de encadenamientos que permitan una mejor distribución de la riqueza.

4.- El reto de la mejora de la competitividad:  Aunque son varios los puntos y sectores en que Costa Rica debe mejorar su competitividad, dos son los grandes retos que han sido diagnosticados para que el país logre una mejora de su competitividad:

  1. a)  Modernizar su infraestructura: ya que “Costa Rica enfrenta un obstáculo que se presenta como una enorme brecha en términos de logística.  Así, en el país sobresalen como desventajas productivas la baja calidad portuaria, el inexistente desarrollo ferroviario, el mal estado de las carreteras y la baja inversión pública en infraestructura” (Estado de la Nación VII, pág. 151).
  2. b)  Mejorar el sistema financiero y bancario, de modo que ofrezca tasas de interés competitivas y crédito oportuno.

5.- El reto de la modernización del Estado y sus instituciones: El debilitamiento de la prestación de los servicios públicos y el deterioro del esquema institucional, aunado a un descrédito generalizado de la clase política y de la función pública en general, plantean el gran reto de la modernización y reforma del Estado costarricense que permita recuperar la fe en la democracia y en el servicio público.

6.- El reto del desarrollo amigable con el ambiente:  En su proceso de desarrollo y en la respuesta a los retos y desafíos que presenta el país, debe adicionalmente considerarse, la preservación y equilibrio con el medio y de la riqueza natural costarricense como legado para las futuras generaciones y el mundo.  Ese es el reto de lograr un desarrollo amigable con el ambiente.

El próximo Gobierno tiene ante sí un país fracturado al que debe darse caminos de solución.

El mayor reto de nuestra sociedad es continuar por la senda de la democracia, la verdadera democracia que conlleva a que todos los costarricenses tengan respuesta a sus necesidades básicas y al cumplimiento de los derechos humanos.

Tenemos que recuperar la Costa Rica en la que todos podamos vivir en paz.

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