Lilliana Sánchez: De la sorpresa a la incredulidad – ¿la vejez una enfermedad?

“La vejez no es una enfermedad-es fuerza y supervivencia, triunfo sobre todo tipo de vicisitudes y decepciones, suplicios y enfermedades.” Maggie Kuhn

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

La Oficina Mundial de la Salud ha incorporado a la vejez como enfermedad en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (CIE). Este retroceso en términos de discriminación no puede ser aceptado ya que la vejez es una etapa natural de la vida de los seres humanos.

Esa posición viene acompañada de la declaración de que las demencias son estados exclusivos de las personas mayores por lo que igualmente tal posición tampoco puede ser aceptada ya que cualquier persona puede sufrir estas patologías.

Ciertamente es una sorpresa que este organismo internacional cuyas funciones primordiales se centran en la búsqueda de mejores condiciones de salud para todos, hoy, incluya tales declaraciones, lo que constituye una contradicción, sobre todo cuando este mismo organismo celebra la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), a través de cuatro áreas de acción para promover una sociedad y un mundo para todas las edades, donde se ofrece a distintos organismos la oportunidad de trabajar en conjunto para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

La vejez es una etapa natural y no patológica del curso de vida, tal como es la infancia o la adultez. Cualquier otra descripción correspondería a discriminación por edad o “Viejismo”, en que se le asocian a un determinado grupo de edad condiciones patológicas que no le son inherentes.

De igual forma, las demencias no son una consecuencia ineludible de la vejez ni exclusivas de las personas mayores. Reiteramos que el incluir la “vejez” dentro de “síntomas generales” corresponde a un grave retroceso en términos de discriminación ya que considera como patología aquello que es normal y esperable de la vida.

La Universidad de Costa Rica ha rechazado categóricamente esta pretensión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de incluir la vejez como una enfermedad por considerar que es una medida regresiva y discriminatoria para la población adulta mayor. Este centro de estudios superiores ha exhortado a todos los organismos internacionales y nacionales a buscar una sociedad que no discrimine a nadie independientemente de su edad, género o de cualquier otra condición. Parte del pronunciamiento añade:

“…Creemos que como sociedad debemos elaborar una respuesta al envejecimiento, utilizando estrategias que refuercen la recuperación y el crecimiento psicosocial. Por ello, instamos a combatir los estereotipos que definen actualmente lo que es ser “viejo o vieja». Cambiar el señalar esta etapa como llena de carencias, enfermedades y dificultades, por un concepto de periodo, como los otros del curso de la vida, con características particulares positivas y negativas. Las personas mayores en ningún momento dejan de ser sujetos de derecho y respeto…”. (la cursiva no es del original). (Pronunciamiento sobre la vejez como una etapa de la vida humana Acuerdo firme de la sesión N.° 6513, artículo 12, del jueves 19 de Agosto).

Igualmente se deben de resaltar las disposiciones de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores que entre otros aspectos señalan el reconocimiento a las contribuciones actuales y potenciales de la  persona mayor al bienestar común, a la identidad cultural, a la diversidad de sus comunidades, al desarrollo humano, social y económico y a la erradicación de la pobreza y su defensa de que la vejez debe ser comprendida como “una construcción social y como la última etapa del curso de vida”, y el envejecimiento como “un proceso gradual que se desarrolla durante todo el curso de vida”.

  • El envejecimiento activo y saludable es “un proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, mental y social, de participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y de contar con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez, y permitirles así seguir contribuyendo activamente a sus familias, amigos, comunidades y naciones”.

Estas definiciones permiten identificar a las personas mayores como sujetos de derecho que transitan la vejez y no como objetos de cuidado que experimentan obligadamente múltiples y mortales enfermedades. ¿Acaso esta es la nueva concepción que proponen para abordar y concebir nuestro futuro como seres envejecientes? ¿Cuál es el objetivo? ¿Fortalecer la creencia social que interpreta a la vejez como una etapa de sufrimientos y de dolor?

Entonces, como país debemos considerar que si la vejez es una etapa del curso de vida, si además las personas mayores presentan enfermedades crónicas, y la OMS trabaja para reducir la mortalidad de la mismas, considerar a la vejez como la causa de enfermedad o mortalidad es, por un lado, invisibilizar los verdaderos problemas de salud que sufren las personas mayores y, por el otro, expulsarlas de la categoría de “sujetos de derechos” al establecer que a una determinada edad la única consecuencia posibles es la muerte no podemos aceptar la discriminación hacia nuestros adultos mayores.

Vivir es envejecer y la vejez es una etapa del curso de vida que debemos construir con potencialidades y virtudes, sin negar las pérdidas. Esta concepción nos invita a proyectar nuestro futuro y a entender la existencia colectiva e individual como posibilidad de acción, siempre, independientemente de la edad

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