Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

La Defensoría de los Habitantes en Costa Rica es una institución encargada de proteger los derechos humanos y las libertades individuales de los habitantes en el país. Su importancia radica en su papel como garante de la justicia y la igualdad ante la ley, y en su capacidad para investigar y resolver denuncias de abusos y violaciones de derechos humanos por parte de organismos públicos o privados.

Además, la Defensoría trabaja para promover la cultura de los derechos humanos y sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger y respetar estos derechos. Esto es fundamental en una sociedad democrática, ya que permite asegurar la protección de los derechos de todos los habitantes, independientemente de su situación económica, social o política.

La Defensoría de los Habitantes es una institución vital para la defensa de los derechos humanos y la promoción de la justicia en Costa Rica, y su papel es crucial para garantizar una sociedad más equitativa y justa para todos sus habitantes.

Es necesario robustecer a la Defensoría como institución del siglo XXI. Esto se debe a que, a medida que el mundo evoluciona, surgen nuevos desafíos y amenazas para los derechos humanos y la justicia, de ahí la necesidad de un nuevo liderazgo.

La Defensoría debe estar preparada para abordar estos desafíos y garantizar que los derechos de los habitantes de Costa Rica sigan siendo protegidos y respetados. Para ello, es necesario asegurar que cuente con los recursos y la capacidad necesarios para desempeñar su trabajo de manera efectiva. Y estamos en el momento de revisar lo actuado y dibujar nuevas líneas y estilos de acción.

También, es importante que la Defensoría tenga un enfoque actualizado y adaptado a los nuevos contextos y realidades, con una visión amplia que abarque no solo los derechos humanos tradicionales, sino también nuevos derechos emergentes, como el derecho a la privacidad en la era digital, o el derecho a un medio ambiente saludable.

Urge en las condiciones actuales, robustecer a la Defensoría como institución del siglo XXI, ya que es esencial para garantizar que siga cumpliendo con su misión de proteger los derechos humanos y promover la justicia en Costa Rica.

La Defensoría de los Habitantes debe ser dirigida por una persona capaz, experimentada y conciliadora, con una dirección políticamente independiente, no son momentos de improvisar. Esto se debe a que la Defensoría tiene que ser una institución que actúe de manera imparcial y objetiva, sin influencias políticas o partidistas.

Una dirección políticamente independiente es esencial para garantizar que la Defensoría cumpla con su mandato de proteger los derechos humanos y promover la justicia de manera objetiva y equitativa, sin ataduras ni compromisos políticos. De esta manera, se asegura que la Defensoría pueda investigar y resolver denuncias de abusos de derechos humanos de manera efectiva, sin prejuicios ni parcialidades.

Insisto en que una dirección políticamente independiente es fundamental para asegurar la credibilidad y la confianza en la Defensoría como institución, lo que es esencial para su éxito en el desempeño de su misión, venida a menos estos últimos años.

Por ello, es fundamental fortalecer a la Defensoría de los Habitantes como una institución justa, imparcial y efectiva en la protección de los derechos humanos y la promoción de la justicia en Costa Rica.