Lilliana Sánchez: La crítica constante al Gobierno de la República

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

“La política no es un fin sino un medio. No es un producto, sino un proceso. Es el arte de gobernar».
Calvin Coodlige

Casi finalizamos un año teñido por una pandemia a nivel mundial, nunca vivida, aprendida día a día. Todos los seres humanos hemos tenido que conocer algo nunca visto, al menos por estas generaciones.

Todos hemos estado encerrados de una u otra forma. Ahora tenemos como país, como latinoamericanos asistir a una grave crisis económica y social. Sólo en Costa Rica se han perdido casi 900 mil puestos de trabajo y con ello ha aparecido el hambre y la desesperación.

Lo más grave no ha pasado. La reactivación económica es la prioridad para dar continuidad no solo a nuestro sistema político sino a nuestra paz.

Sin embargo, se ha convertido en una costumbre, casi un deporte el criticar al gobierno por las actuaciones asumidas desde que dio inicio. Casi nadie reconoce el esfuerzo que se ha tenido que hacer enfrentando primero una reforma fiscal con consecuencias sociales y económicas para todos. Y seguidamente aparece el monstruo del COVID-19.

Estas críticas ahora se profundizan desde la Asamblea Legislativa porque se inicia el año electoral y como ocurre siempre: ataquemos para ganar.

La idiosincrasia costarricense está unida por siempre a la crítica. Pero en estos momentos, en que todos debemos unirnos para seguir con justicia y paz social, los partidos de oposición desde el Congreso inician obstaculizando lo que los costarricenses más vulnerables requieren. Sus líderes no aportan mayor cosa en beneficio del país, pero los diputados y sus acólitos actúan con la costumbre creyendo solo en sus intereses personales o partidarios sin siquiera enterarse del daño que han hecho y desean seguir haciendo en el futuro.

No se enteran de que los ciudadanos ya no somos los de antes, que de una u otra forma, tomamos conciencia de sus acciones pasadas. No quieren enterarse tampoco de que los ciudadanos no somos ya manipulables a sus deseos y que poco a poco, nos dimos cuenta quiénes y cómo hicieron esta herencia que dejaron y que apenas inicia su reparación.

Casi iniciando el Nuevo Año algunos sectores de la población se empiezan a inquietar por los nombres de los candidatos a la Presidencia de la República y Diputados. La preocupación está fundamentada en el pasado. Aún hoy la democracia participativa real no se ha dado en nuestro país. Muchos de nuestros políticos han desarrollado durante largos años un alto para que, por ejemplo, los ciudadanos votemos por listas para las diputaciones, sin siquiera conocer de quiénes se trata. Para muestra un botón: nuestra actual Asamblea Legislativa donde podemos contar muy pocos legisladores adecuadamente capacitados para que los ciudadanos les entreguemos la “potestad de legislar”, nuestra soberanía.

Y también los últimos gobiernos del Partido Acción Ciudadana claramente se han equivocado con muchas de sus elecciones. La juventud debe de participar, pero la sabiduría se adquiere a través del camino del profesionalismo, a través de la vida. Por más preparados que estén nuestros jóvenes, los viejos tenemos la experiencia acumulada. Por más preparados que se encuentren los “sabios” de nuestras Universidades, ellos no saben nada de la ejecución de políticas públicas o de gestión de Gobierno. O mucho menos de la técnica legislativa, etc.

Cada uno en esta vida está preparado para algo y si te dan el poder político, busca a los mejores para que se encuentren a tu lado. Porque, el gobernar es lograr lo mejor para el Bien Común. Como decía Aristóteles: “El arte de gobernar” debe realmente convertirse en un arte. No cualquiera sabe gobernar, aunque muchos lo crean porque convirtieron a la política en politiquería: Yo te doy y vos me das…

Tampoco debemos conformarnos los costarricenses con los mismos rostros de siempre que van de puesto en puesto, con ideas totalmente trasnochadas y que por colaborar con el candidato tienen derecho a un puesto. Una nueva generación con gente honesta que tome en cuenta la experiencia acumulada debe de continuar el camino.

Mujeres y hombres con ideas novedosas capacidad y temple. Gente con fuerza y carácter que impulse nuevos proyectos para lograr una verdadera Costa Rica solidaria y justa.

Solo de esta forma es que el cambio significará progreso y bienestar para todos los costarricenses.

Y nadie debe de olvidar el pasado…


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