Lilliana Sánchez: la huelga criminal en el sector salud

Las huelgas y lo no prestación de servicios médicos es la manifestación más cruel de las protestas sociales, se hace afectando a los sectores y personas más vulnerables de la sociedad.

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

Los sindicatos se están equivocando. No podemos tolerar los costarricenses que un grupo de ciudadanos obstaculicen el ejercicio de uno de los más sagrados de los derechos humanos: el derecho a la salud.

Esto solo puede denominarse irresponsabilidad. Indiferencia ante la enfermedad de miles de costarricenses que hoy la sufren. Indiferencia ante el mal ajeno y utilización de cualquier medio para chantajear al débil gobierno que tenemos en Zapote.

La huelga en cifras:
Al lunes se habían perdido 1.399 cirugías.
Al viernes se habían perdido 67.632 citas.
CCSS

Los sindicatos llevaron al sector salud a una huelga totalmente injusta. Esto, de cara a los usuarios de los servicios médicos como a los costarricenses que en conjunto estamos asumiendo los costos de la reforma fiscal recientemente aprobada.

La dirigencia sindical nunca se cuestiona y mucho menos respeta los derechos del asegurado. Antepone una vez más sus privilegios salariales a costa de la salud de miles.

Deberían seriamente preguntar a la mayoría de la sociedad costarricense si está de acuerdo con estos actos que atentan contra todos. Deberían de preguntarle a miles de miles de costarricenses hastiados de que no comprendan que un país en crisis debe de resolver su problemática social y económica de forma eficiente, con diálogo, y no con presiones absurdas.

Deberían de preguntar, siendo honestos, a los cinco millones de personas que vivimos en este hermoso país y no a un 20% de la fuerza laboral que representan los funcionarios públicos si ¿están de acuerdo con que miles de enfermos no sean atendidos en sus necesidades de vida?

Una cosa es estar de acuerdo con un régimen jurídico que defienda los derechos laborales y demandas de los trabajadores, como norma primordial de cualquier sociedad, pero otra cosa es simple y llanamente chantajear a las autoridades de turno, a costa de la salud de los habitantes.

La defensa de privilegios salariales regulados por nueva legislación no puede ser desatendida e ignorada por ningún ciudadano. Los trabajadores deben respetar la ley y el gobierno tiene la obligación de hacerla cumplir, cuenta con los instrumentos, pero también con la posibilidad de conciliar.

Las huelgas y lo no prestación de servicios médicos es la manifestación más cruel de las protestas sociales, se hace afectando a los sectores y personas más vulnerables de la sociedad.

La suspensión de los servicios médicos es inadmisible, como es posible que con las «filas» para recibir tratamientos y cirugías, los huelguistas hagan que 1.399 pacientes pierdan citas agendadas, seguramente años atrás. Igualmente que de deje de atender a casi 70 mil asegurados. Esto es criminal por donde se quiera ver.

Los acuerdos entre el gobierno y los sindicatos son vergonzosos y profundizan la preocupación generalizada de contar con un gobierno extremadamente débil, sin músculo, sin capacidad negociadora, sin norte, sin rumbo, que tiene al país sumido en la inercia e inseguridad.

Finalmente deberían de preguntar a todos los costarricenses si queremos violentar nuestra convivencia, o deseamos mantener nuestra paz, dialogando y respetando el valor de la vida.

 


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