Lilliana Sánchez: La necesaria participación ciudadana

Ese es el mundo actual, los ciudadanos muestran su descontento por no ser tomados en cuenta en una democracia. La democracia participativa es hoy la respuesta y los gobernantes deben enterarse de que esta es la realidad política que vivimos.

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

La participación ciudadana se ha convertido en la condición fundamental de la política. Los ciudadanos deben de tomarse en cuenta para las decisiones de los gobernantes.

Nuestro Presidente Carlos Alvarado ha anunciado la presentación de veintidós iniciativas legislativas para este período de Sesiones Extraordinarias que se extenderá hasta el 30 de abril. Ha dicho el Presidente que dichas iniciativas serán negociadas con todos los partidos políticos, a través de negociaciones con el Ministro de la Presidencia.

¿Se le olvida al Presidente que la participación ciudadana es fundamental para que la democracia continúe? ¿Se le olvida lo que ha pasado en otros países de nuestro Continente, por ejemplo Chile, Ecuador y Colombia? ¿Se le olvida a nuestro mandatario que el diálogo no solo es con los representantes de los partidos políticos sino también con las organizaciones sociales que representan a los ciudadanos?

Es innegable que el gobierno deba tener una agenda de prioridades. Pero además debería recordar nuestro Presidente que el diálogo es el instrumento fundamental de una democracia. Sin diálogo se abre la puerta al caos social.

Ya el país ha vivido huelgas que han no solo un costo económico muy alto sino que han detenido la educación y la salud de los costarricenses. Debemos mirar a otros países para darnos cuenta de que, efectivamente, Costa Rica puede entrar en un ciclo interminable de demandas sociales y económicas por parte de sus ciudadanos que viven desigualdad social y un grave desempleo.

Nuestro Presidente no puede olvidarse de que es necesario un diálogo constructivo con las organizaciones representativas legítimamente de la sociedad civil porque su ausencia es un reflejo de una estrategia políticamente equivocada.

Ciertamente la gobernabilidad debe de lograr acuerdos con los partidos políticos para lograr la aprobación legislativa de las iniciativas pero de igual forma debe pasar por el apoyo de la sociedad civil. Sin este apoyo, la gobernabilidad se hace muy difícil y los ciudadanos y sus organizaciones tendrán como única respuesta el tirarse a las calles para mostrar su descontento.

Ese es el mundo actual, los ciudadanos muestran su descontento por no ser tomados en cuenta en una democracia. La democracia participativa es hoy la respuesta y los gobernantes deben enterarse de que esta es la realidad política que vivimos.

Es por ello que el Presidente de la República en sus acciones no debe seguir ignorando la opinión de la sociedad civil y se deben de establecer líneas transparentes de comunicación y diálogo constructivo sino el país nuevamente se paralizará como ocurrió en el año 2019.

 

 

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