Lilliana Sánchez: Necesitamos estadistas

Los ciudadanos deben volver a creer en las instituciones públicas y en la clase gobernante. El país no puede seguir caminando con el peor mal de los males: la corrupción.

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

En pleno siglo XXI, a pesar de que se ha trabajado incentivando los liderazgos en el país, se carezca de verdaderos líderes ya que, en nuestro individualismo todos creemos que somos un líder.

Por ello nos olvidamos de escuchar, seguir o dialogar con nadie ya que, esa perspectiva de competitividad hace que nos veamos en la cumbre y por encima de otros ya que el líder que buscamos es intocable y absoluto. Eso, como sabemos no es liderazgo ni nada que se parezca.

Lo importante de entender, es que, si no dejamos las diferencias superficiales de lado para volver a lo más básico, las cosas solo desembocarán en más conflictividad social, mientras unos pocos se llenan los bolsillos cada vez con más ganancias producto de ese “río revuelto”.

Se requiere un pacto social, un entendimiento razonable, inclusivo y solidario, basado en principios de amplio espectro y construido en torno a una agenda nacional de mediano plazo. Este pacto social debe permitir desbloquear la impasse legislativa actual, reconstruir la fe ciudadana en la democracia a través de una vuelta a la ética y la honestidad, eliminando privilegios, corrupción e impunidad, y considerando la urgencia de mantener la paz social.

Los ciudadanos deben volver a creer en las instituciones públicas y en la clase gobernante. El país no puede seguir caminando con el peor mal de los males: la corrupción.

Y es aquí donde debemos ser conscientes de que se requieren estadistas. Se requiere de un líder con conocimiento que tenga una ruta clara en esta circunstancia no solo llena de escándalos de corrupción sino de una pandemia que aún no acaba y por la cual los sectores productivos están profundamente golpeados, el desempleo en sus cifras históricas más altas, el hambre y el caos asoman la cabeza con fuerza, los partidos políticos en la lona y divididos.

Es ante esta coyuntura y en un proceso electoral atípico que debemos ser conscientes de que la democracia se debe de defender con fuerza. Más que políticos el país requiere líderes comprometidos con una visión de nación y con una responsabilidad compartida de ciudadanos que con determinación están decididos a aceptar el reto de solventar los problemas y desafíos para propiciar el bienestar general de las mayorías.

Y es fundamental no olvidar entonces que requerimos estadistas que comprendan la realidad del presente sabiendo mirar más allá de la coyuntura actual y la problemática cotidiana y que tienen una clara visión del futuro, del camino que se debe de seguir y de los objetivos estratégicos a alcanzar.

Recordemos que los pueblos tienen solamente dos maneras históricas de resolver sus conflictos y diferencias para seguir caminando: dialogan y se ponen de acuerdo, construyendo una nueva realidad y un pacto social donde nadie se quede atrás o, por el contrario, pelean y se destruyen para al final, terminar poniéndose de acuerdo y reconstruir a partir de lo destruido.

Es tiempo de reflexionar, pensar de forma disruptiva y atreverse a salir del estado de confort en que las ideologías, los partidos políticos, movimientos y demás modos de existencia colectiva e individual nos han introducido. Echemos una mirada al mundo y sus acontecimientos, trabajemos con humildad, fraternidad y solidaridad. Costa Rica lo necesita.

 


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