Lilliana Sánchez: Nuestra flagelada democracia

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

Tenemos un país bello, el cual debemos cuidar con el mayor de nuestros esfuerzos.
Dr. Walter Coto Molina

Efectivamente tenemos un país bello y todos somos responsables de cuidar de él. Sin embargo la mayoría de los ciudadanos nos olvidamos de cuidar esta democracia a pesar de que Costa Rica se encuentra entre las 22 democracias más antiguas del mundo.

Es así como como observamos algunas de las situaciones que nos han llevado al momento actual:

  1. Los partidos políticos difícilmente nos representan. Se han vuelto organizaciones en agonía, decaídas, generalmente utilizadas únicamente en procesos electorales y servido como “escalerillas” para que gente que se olvida del Bien Común logre representarnos olvidándose de los intereses nacionales y defendiendo sus propios intereses.
  2. En la Asamblea Legislativa y en las redes sociales nos hemos acostumbrado al agravio. No existe una oposición sólida, informada y coherente. Nada se gana a punta de gritos e improperios. Este gobierno ha cometido errores graves y urge su fiscalización pero recordemos que no solo este Gobierno se ha equivocado y en el pasado pese a los errores se lograron los pesos y contrapesos del sistema democrático.
  3. Son pocos los políticos que estudian en serio, los que proponen y argumentan correctamente. Por eso, entre otras razones, los partidos políticos se nos presentan amorfos, vacíos de contenido, haciendo de sus quehaceres una mala jornada que dura cuatro años.
  4. La debacle se refleja además en la ausencia casi total de una clase media culta y visionaria. Poco de ella existe en las formaciones políticas. Los partidos políticos dejaron de ser lugares de encuentro para pensar y ejecutar con amor cívico cuanto sueño se considere. Se han convertido en madrigueras en donde el Bien Común se olvidó.
  5. Muchos quieren regresar al pasado donde la Unidad Social Cristiana y Liberación Nacional, se repartían el Poder, y creaban leyes como por ejemplo, la ley cuatro-tres, mediante la cual, se repartían el mando en las Instituciones Autónomas.

Ante estas circunstancias ¿qué debemos esperar para continuar siendo una democracia fuerte y vigorosa?

Primordialmente creemos que el país debe de encaminarse nuevamente a reconstruir una clase media que debe fortalecerse en lo ideológico para conformar una propuesta cultural y política progresista. No debemos olvidar que ya las fuerzas oscurantistas del medioevo están instaladas en nuestro país. Urge porque el país necesita prosperar y sufrir menos. Hay que hacerlo, aunque parezca tarde.

La fragmentación política que tiene actualmente la Asamblea Legislativa en la que coexisten diversas fuerzas políticas, es simplemente la expresión democrática, de un sistema de representación política, que es la expresión de nuestra democracia.

Debemos encaminarnos hacia una elección de nuestros legisladores que permita conocer realmente a quienes entregamos nuestra soberanía. Las listas cerradas conducen a llevar a la Asamblea Legislativa a personas que ni siquiera tienen contacto con los ciudadanos. Simplemente los partidos políticos nos imponen esta designación.

Además requerimos un Estado renovado, lo más simple posible, fuerte, moderno, inclusivo, y eficiente que permita que la gestión pública se realice con productividad en beneficio de la gente.

Ante todo requerimos ciudadanos responsables de elegir a líderes calificados que sean capaces de tomar decisiones y articular procesos que efectivamente encaminen nuevamente al país en un desarrollo económico y social fundamentado en el Bien Común.

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