Lilliana Sánchez: Un punto de inflexión el el rating Fitch

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

El pasado 9 de setiembre en diversos medios de comunicación se dio la noticia de que en el último informe de la calificadora Fitch por primera vez se alcanzaba por parte de nuestro país un punto inflexión respecto al grave deterioro fiscal que se ha tenido la última década.

Como sabemos las calificadoras son las que miden el riesgo de los inversores extranjeros en cuanto a la confianza de un país tanto política como económicamente. Costa Rica en los últimos tiempos ha venido teniendo una calificación negativa por parte de estas empresas la que, aunque aún no ha cambiado si se ha modificado ya que el país ha venido construyendo diversas iniciativas en cuanto a la solución del deterioro fiscal sufrido durante largo tiempo.

En esta calificación de Fitch se señalan varios aspectos:

1.- La aprobación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que viene a equilibrar las finanzas públicas.

2.- Fitch resaltó que el superávit primario acumulado -equivalente al 0,3% del PIB – que se logró a finales de julio fue el primero desde 2008.

“El superávit fue impulsado por una recuperación más sólida de los ingresos en relación con un crecimiento moderado del gasto, aunque el gasto fue impulsado al alza en parte por el continuo aumento de los pagos de intereses. El presupuesto de 2022 presentado al Congreso el 1 de setiembre apunta a un déficit fiscal del 5% del PIB y un superávit primario del 0,1%, una mejora de 1,3 puntos porcentuales en comparación con el resultado fiscal previsto por el gobierno para 2021”.

Fuente: Periódico El Economista, economista.net, 10 setiembre, 2021

Pese a ello, la evaluadora advirtió que los esfuerzos de consolidación aún se ven amenazados por el estancamiento político, una alta carga de los intereses que el país paga por la deuda y el aumento de casos de coronavirus, que se reflejan en la Perspectiva Negativa de la calificación “B” de Costa Rica que aún permanece.

3.- Para la calificadora, las expectativas de mediano plazo presentadas junto con el paquete presupuestario mantienen la ambiciosa ruta de consolidación de cinco años, con el objetivo de un superávit primario del 2,6% para el 2026 (una mejora de 6 puntos porcentuales desde 2020 y 5,3 puntos porcentuales en relación con 2019).

Esto se basa principalmente en medidas de gasto, incluido el cumplimiento de la regla fiscal que limita el crecimiento del gasto a fracciones del crecimiento del PIB nominal pasado; un decreto ejecutivo que limita el crecimiento del gasto corriente; y la Ley de Empleo Público que introduce una escala salarial única y elimina otros componentes salariales, pendiente de la aprobación final del Congreso.

4.- El presupuesto también supone que se promulgarán medidas basadas en los ingresos, como por ejemplo la eliminación de algunas exenciones de impuestos, lo que se encuentra pendiente de aprobación por parte de la Asamblea Legislativa.

5.- Se indicó además por parte de la calificadora, que los rendimientos locales han disminuido más de 260 puntos básicos este año debido a la aprobación del acuerdo con el FMI y los resultados fiscales, lo que alivia los riesgos para la sostenibilidad de la deuda.

6.- En su informe Fitch señala que:

“Anticipamos que la deuda de las administraciones públicas se estabilizará en los próximos cinco años ligeramente por debajo del 70% del PIB, suponiendo que no se desvía de la regla fiscal y la plena implementación de las medidas en el marco de mediano plazo. Las proyecciones presupuestarias para 2022 son consistentes con la consolidación fiscal anticipada en el acuerdo con el FMI acordado por el Congreso en julio, que pronostica un superávit primario superior al 2% del PIB para 2025. La condicionalidad del programa podría ayudar a anclar la política fiscal”.

No debemos olvidar sin embargo que la implementación de las medidas de consolidación fiscal para cumplir con los objetivos dependerá de la próxima Administración.

“La recuperación económica está en marcha tras el 4,1% del PIB de 2020. Se prevé una expansión del 3,7% en 2021 antes de que el crecimiento converja a una tasa de mediano plazo del 3%. Sin embargo, los casos de Covid-19 están aumentando nuevamente a pesar de la campaña de vacunación, y las restricciones de movilidad siguen siendo el riesgo clave para la recuperación”, afirmó la calificadora.

No hay variación para Costa Rica en su calificación de riesgo de parte de Fitch Ratings, al mantenerla en B con perspectiva negativa.

La perspectiva negativa implica que ven riesgos para la consolidación fiscal y la estabilización de la deuda debido a la incertidumbre política que experimenta Costa Rica.

¿Qué cambiaría la valoración?

Según Fitch, riesgos de calificación negativa / rebaja:

Finanzas públicas: En caso de que no se pueda acceder a fuentes de endeudamiento externas e internas, o una acumulación significativa de pasivos de deuda a corto plazo;
Mayores riesgos para la sostenibilidad de la deuda: Por ejemplo, incumplimiento del programa del FMI o del límite de gasto de la regla fiscal, perspectivas de recuperación económica más débiles o aumento de los costos de los préstamos;
Externo: Evidencia de estrés de liquidez externo; por ejemplo, una fuerte caída significativa de las reservas internacionales.

Factores para una acción / mejora de calificación positiva:

Finanzas Públicas: Mayor confianza en el compromiso político con la consolidación fiscal que reduce significativamente la marcada trayectoria ascendente de la relación deuda / PIB del gobierno, por ejemplo, la aprobación y ejecución del programa del FMI, junto con legislación fiscal adicional pendiente.
Estructural: Reducción de la fragmentación política que apoya la formulación de políticas, por ejemplo, una mejora significativa en la relación entre el Poder Ejecutivo y la asamblea legislativa.
Finanzas públicas: Mejora sostenida de la flexibilidad del financiamiento gubernamental, incluido el acceso sostenido a fuentes de financiamiento externas, lo que reduce el costo de los préstamos.

Estas son las proyecciones Fitch para Costa Rica en el año 2021:

  • Déficit: 7,1% del PIB
  • Deuda: 71,6% del PIB
  • Necesidades de financiamiento: 13,8% del PIB
  • Crecimiento económico: 3,3%

Esperemos que en un futuro no muy lejano nuestro país revierta estas evaluaciones de las calificadoras logrando nuevamente un equilibrio en las finanzas públicas que permita, luego de esta tan grave crisis pandémica, continuar con el desarrollo económico y social del país para el buen vivir de todos los costarricenses.

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