Lilliana Sánchez: Una reforma laboral en contra de los trabajadores

Una clase política obtusa y aplanada que se olvida de las personas de carne y hueso, de los derechos humanos, de la democracia y fundamentalmente de las garantías sociales que tanto costaron a nuestros antepasados.

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

Mientras el mundo apunta a mejorar la calidad de vida de las personas y a bajar gradualmente la jornada laboral, se ha presentado una iniciativa legislativa por parte del Poder Ejecutivo y apoyada por todas las fracciones políticas representadas en la Asamblea Legislativa, excepto el Frente Amplio,  en donde Costa Rica se crea  un régimen abusivo y excesivo de doce horas, tramposamente ofreciendo la golosina de los tres días libres.

Vamos como el cangrejo, caminando hacia atrás, hacia el Siglo XVIII. Primero la aprobación de la reforma tributaria regresiva en el 2018, luego la prohibición y la penalización de la huelga, otro derecho laboral. Y frente a nuestros ojos, un país que ostenta el lugar octavo como sociedad más desigual del mundo de acuerdo con los datos del Banco Mundial.

Con este proyecto de ley, muchas grandes empresas lucrarán a costa de no pagar horas extras a sus trabajadores y marginarán nuevamente a muchas mujeres de la posibilidad de trabajar.

Muchos de nuestros países latinoamericanos así como varios europeos, han seguido la ruta que toma en consideración las rápidas transformaciones que viven los mercados laborales. Por ejemplo, el primer país europeo en apostar al proyecto, Islandia, ha logrado probar durante cuatro años que la reducción de la jornada laboral a cuatro días ha incrementado la productividad de los trabajadores y la prestación de servicios y consideran que la clave es la reducción del estrés. Las pruebas se realizaron durante los años 2015 y 2019 a cerca de 2800 trabajadores reduciendo las jornadas laborales de 40 a 35 horas.

Otros países trabajan en experimentos similares. En América Latina Argentina, Colombia y Chile han apostado a un proyecto de reducción de jornadas. En España se experimenta con 32 horas semanales laboradas en un espacio de tres años. Nueva Zelanda o Alemania también cuenta con firmes defensores de esta idea, con la que además se lucha contra el cambio climático.

En 2019, según datos de la Unión Europea sus habitantes trabajaron una media de 36,2 horas a la semana.

Volvamos a “Tiquicia” en donde se presenta una iniciativa legislativa digna del más profundo retroceso, apoyada por quienes defienden el modelo capitalista a ultranza, pone en grave peligro la salud mental de los costarricenses.

Estamos atrasados para una actualización de las jornadas laborales que tome en cuenta lo que implica la falta de descanso ya que impacta de diversas maneras: baja la productividad, aumenta el ausentismo, aumenta el riesgo de contraer enfermedades crónicas, cardíacas, cáncer, abortos espontáneos como nacimientos prematuros, entre otros.

Los jerarcas del Poder Ejecutivo y nuestros legisladores lejos de ver el futuro de los trabajadores como una conquista más, permiten presentar una jornada de doce horas que nos hará caminar 100 años hacia atrás en materia laboral. Además, estarían nuevamente marginando el trabajo femenino, como señalan varios analistas, ya que:

1.- Costa Rica es un país donde casi la mitad de los hogares son monoparentales, sostenidos por mujeres. Es decir, aparte de ganarse el sustento trabajando fuera, tienen que criar hijos y echar adelante las tareas del hogar solas, el resto de su día. Jornadas extenuantes de dieciséis o dieciocho horas.

2.- Bajo el atractivo y tramposo nombre 4/3, el proyecto tiene un claro objetivo: no pagar horas extra. A eso se le llama flexibilización laboral. Las contrataciones ofrecidas serán por cuatro días en jornadas extenuantes de doce horas a salario simple.

3.- En tal escenario, cualquier mujer trabajadora y madre sólo tendrá tres opciones: a) Pagar una cuidadora para sus hijos por todas las horas extra esos 4 días de trabajo, con lo cual tendrá que gastar parte de su salario, y saldrá grandemente perjudicada pues ella seguirá percibiendo un salario simple. Se le irá lo servido por lo comido, como dice nuestro pueblo,

b) Apoyarse en una red de cuido, lo que implicará que prácticamente no verá a sus hijos 4 días de la semana y tendrá que ir a recogerlos a las ocho o nueve de la noche todos los días, con los peligros y el cansancio que ello implica;

c) Renunciar al trabajo.

4.- Las mujeres con hijos y responsables de crianza sola (muchísimas en esta sociedad) serán las más perjudicadas, con beneficio para los hombres y las mujeres solteras. Se crea una grave situación de desigualdad laboral para esas ciudadanas que—por cierto—tienen la responsabilidad de criar a casi el 50% de los niños de este país pues, como dijimos arriba, cerca de la mitad de los hogares son monoparentales, según estadística del INEC.

5.- Para impedir esta grave situación, desde hace un siglo y medio se aprobó internacionalmente la jornada obligatoria de ocho horas. La gente olvida que el 1 de mayo se celebra el Día del Trabajo a nivel mundial porque en el año 1886, justo ese día, 200,000 trabajadores de Chicago promovieron la jornada de ocho horas, la cual quedó plasmada en la Ley Ingerssoll, aprobada por el presidente Andrew Johnson (1865-1869).

6.- En Inglaterra, las ocho horas se había empezado a instaurarse desde 1866, a raíz de la aprobación del Congreso de Ginebra. En Australia desde 1856. En España, desde 1919. La primera Convención de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) también definió la jornada de las ocho horas como una obligación universal, desde el año 1919, es decir hace más de un siglo. En Costa Rica se estableció en nuestro Código de Trabajo desde 1943.

7.- La lógica humanista de las ocho horas está en la famosa teoría del 8/8/8, promovida por el empresario, filántropo inglés (y promotor de los derechos laborales) Robert Owen, quien desde inicios del siglo XIX había sustentado que un ser humano necesita 8 horas para el trabajo, 8 horas para el descanso y 8 horas para la recreación. Esta es la base de una vida equilibrada y sana. Una discusión superada en el mundo hace más de un siglo.

Claramente se establece con esta flexibilización laboral el neo-esclavismo. Sino me creen, pregunten a los muchachos repartidores de Uber y Glovo, que se ganan apenas 800 coloncitos por entrega, sorteando la lluvia, la calle y los accidentes, sin seguro ni protección alguna.

Y ante todo esto, ¿qué dice el Partido Liberación Nacional que fue en sus orígenes un partido socialdemócrata, cuya protección fundamental eran las clases medias y trabajadores? ¿Se olvidó de la Historia? ¿De sus orígenes ideológicos? Ciertamente su actitud ante esta iniciativa legislativa hace ver que la apoyará.

¿Y el Partido Unidad Social Cristiana?, cuyo fundador ideológico, el Dr.Calderón Guardia, impulsó el Código de Trabajo y la jornada de ocho horas? Igualmente mejor me hago ciego ante la Historia.

Tanto don Pepe Figueres como el Dr. Calderón Guardia deben estar moviéndose en sus tumbas, agitados, de puro asombro y puro cabreo. Y ellos no podrán salir de esas tumbas para “comprarse la bronca”.

Vivimos tiempos tristes. Una clase política pequeña, títere, que se hinca y hace genuflexiones al dios Mercado y a grandes empresas que hoy poseen casi el 80% del capital del planeta, como ha recordado el propio Banco Mundial en Taking on Inequality (2018).

Una clase política obtusa y aplanada que se olvida de las personas de carne y hueso, de los derechos humanos, de la democracia y fundamentalmente de las garantías sociales que tanto costaron a nuestros antepasados.

Una clase política que sigue apostando por el hambre y la pobreza. En fin, una clase política vergonzosa.

Dios bendiga a Costa Rica!

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