Llegó la hora de una asamblea constituyente

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Carlos Araya Guillén, Filósofo (Dr.).

Una Asamblea Constituyente es una reunión de representantes nacionales convocada para reformar la Constitución Política de un país, en el caso Costa Rica, la aprobada el 7 de noviembre de 1949 (hace 70 años), con el propósito de adaptarla al signo de los tiempos en un contexto democrático, pluralista, participativo y de respeto a los valores y principios morales de nuestra ya bicentenaria independencia.

Por la naturaleza de su elección gozan de una especial autoridad que les permite redactar una nuevo conjunto de normas fundamentales relativas a la organización del Estado de Derecho y de convivencia social, económica, cultural, educativa, familiar, (etc) que crean y fundan un nuevo paradigma de pensamiento solidario y coherencia en el desarrollo de los derechos humanos y el bien común. Amén de organizar, limitar y controlar los poderes del estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial y sus agentes.

Como dice el Dr. Alex Solís, adalid de esta noble misión (acompañado del Dr. Walter Coto) “la Constituyente es un proceso popular, participativo, inclusivo, igualitario, no discriminatorio, pluralista, pausado,, transparente, seguro, pacífico, trabajo en equipo y democrático”.

Se trata entonces no de escribir un catálogo o protocolo de enmiendas, sino de promulgar la Carta de mayor trascendencia, dignidad y jerarquía en el ordenamiento jurídico costarricense. Tanto es así que, en la conocida pirámide jurídica de Kelsen la Constitución Política es la culmen (así me gusta llamarla), es decir, el punto más alto (supremo) por encima de los Tratados Internacionales, las Leyes, Decretos, Reglamentos, Sentencias, Directrices y Convenciones entre particulares.

Por lo tanto, la responsabilidad de los 61 miembros que integran la Asamblea Constituyente designados, según paridad de género horizontal y vertical, es de extraordinaria envergadura. Así deben entenderlo los partidos políticos nacionales y provinciales, porque son las organizaciones existentes que eligen en lista nacionales (31) y en listas provinciales (30).Los partidos cantonales, que por cierto, constituyen la mayoría inscritos en el TSE no gozan de este derecho.

Importante es también tener presente la Convocatoria a Referéndum (por iniciativa ciudadana) y el respectivo proyecto de ley que convoca a la Asamblea Constituyente cuyo texto fue oficializado por la resolución del Tribunal Supremo de Elecciones número 860-E9-2017, publicado en el Alcance número 24 a la Gaceta número 23 del 1 de febrero de 2017.

Por eso, significativa y de relieve es la tarea de sus organizadores no es fácil ni sencilla. Se requiere dedicación, esfuerzo, compromiso y sabiduría porque el país, sus instituciones, su organicidad, sus valores están en crisis ante un estado ineficiente ante los ágiles escenarios de la realidad cotidiana.

Como dice el grupo de ciudadanos que, desde la sociedad civil, independiente y no asociado con ningún partido político, promueven la creación de una nueva Constitución Política: “estamos atemorizados e indignados porque todos sentimos que vamos en un barco a la deriva , en medio de un inmenso y tempestuoso mar, y que el capitán nada puede hacer porque las velas están rotas y ya no queda combustible”.

Si bien es cierto, y recordando al filósofo español don José Ortega y Gasset (1883-1955) constructor de la teoría raciovitalismo, “hay tantas realidades como puntos de vista. Pero el punto de vista realista es el que crea el panorama” y las acciones a seguir por un pueblo que despierta a la conciencia clara de su inmensa responsabilidad protagónica como ciudadanos.

El autor es educador, político y filósofo costarricense, ha sido Diputado y Embajador.

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