Los Challe, pioneros en el desarrollo rural y urbano de Moravia

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Emilio Challe

Emilio Gerardo Obando Cairol, Genealogista.

Costa Rica fue el país de destino el 10 de noviembre de 1898 de un grupo de inmigrantes procedentes de Marsella, Francia, cuyo barco hizo una escala en la isla caribeña de Martinica, perteneciente a esa nación y de ahí enrumbaron a Colón, Panamá, de donde zarparon para nuestro país. Entre ellos venía el francés Émile Challe Loubet con su esposa Ubaldina Penaforte. Su arribo constituiría en la primera década del siglo XX la presencia de un empresario cafetalero en la zona de Moravia, que significaría una fuente de empleo en una población entonces rural, ayuna de oportunidades de trabajo.

Émile había nacido en la ciudad de París, Francia, un 1° de junio de 1863, en el hogar de André Challe y Margarita Loubet, Obtuvo el 7 de agosto de 1885 un Diploma de la Enseñanza Superior de la Agricultura, en el Instituto Agronómico Nacional, bajo la tutela del Ministerio de Agricultura de Francia. Contrajo matrimonio con su esposa Ubaldina, natural de Brasil, el 6 de enero de 1889 en la ciudad de Uruguaiana, situada en el extremo occidental del estado de Río Grande do Sul.

¿Por qué, Costa Rica? Al igual que otros países de América, como Brasil, Uruguay y Argentina, Costa Rica propició en el siglo XIX la inmigración extranjera, especialmente europea, con el fin de procurar mano de obra para sus actividades agrícolas, así como estimular la inversión en actividades financieras e incipientes industrias que empezaban a desarrollarse a fines del siglo XIX y principios del XX.

En ausencia de datos o fuentes de historia familiar que nos faculten para conocer el motivo que indujo a Emilio Challe para venir a Costa Rica, este autor plantea la hipótesis que había alguna relación o amistad de éste con Hipólito Tournón Captenat, ciudadano francés que desde 1877 había incursionado en el negocio del café. Hipólito era armador y comerciante, vecino de Burdeos, Francia. Había venido al país en 1856 y después encargó a su cuñado Amón Fasileau Duplantier la administración de sus empresas en Costa Rica. Bien pudo ser Hipólito o incluso Amón quien le brindó referencias a Challe sobre las ventajas de iniciar negocios en este país. Challe y Tournón participaron conjuntamente en actividades bancarias y financieras en esta nación.

Una de ellas fue la constitución del Banco Comercial de Costa Rica, el 17 de mayo de 1905, con otros inversionistas como Minor C. Keith, Francisco Montealegre Gallegos y William Le Lacheur Lyon, que se dedicaría a todo género de operaciones bancarias; duraría diez años, prorrogables por períodos iguales.

Luego de funcionar con éxito durante casi una década, esa entidad bancaria se aventuró a financiar la campaña electoral de don Máximo Fernández Alvarado, candidato del Partido Republicano para las elecciones del año 1914, que ascendió a ₡420 000 00. Al presentar después su renuncia al Congreso como candidato presidencial, don Máximo no honró la deuda, lo que puso al Banco en una angustiante situación económica, que, junto con graves errores cometidos por la Gerencia, incidió en la quiebra de la entidad el 2 de febrero de 1915.

La Administración del Lic. Alfredo González Flores liquidó el Banco Comercial, asumiendo el Banco Mercantil el proceso de quiebra, para lo cual logró la intervención del Gobierno, de modo que los otros bancos existentes recibieran los billetes de aquel como propios. En 1922 el Banco Internacional se encargó de dicho proceso, pues venció el contrato que tenía el Banco Mercantil para liquidar el activo.

Aunque el señor Challe seguía siendo socio del Banco Comercial, ya desde el 28 de abril de 1910 no era directivo del citado banco. Sin embargo, don Emilio asumió nuevamente la administración del Banco Comercial durante el período de tramitación judicial de la quiebra, tratando de recuperar créditos adeudados a la Entidad por personas físicas y jurídicas, labor que se extendió hasta el año 1918, algunos de los cuales se recuperaron parcial o totalmente mediante la adjudicación de fincas.

Paralelamente a sus negocios bancarios, Challe, aunque ciudadano francés, tenía también la nacionalidad brasileña y como tal fue acreditado el 15 de agosto de 1903 como Cónsul Honorario de Brasil en Costa Rica, siendo así el primer diplomático aquí de ese país, cargo que desempeñó hasta el 3 de junio de 1914.

Al igual que la empresa Tournón, Challe tuvo en cuenta cuatro factores relevantes para la adquisición de tierras en el Valle Central: la fertilidad de la tierra, la abundancia de agua para el riego y la industrialización del café, así como la ubicación de las fincas, que permitiera una rápida movilización del cafetal al beneficio y evitar así la fermentación del producto, y la presencia de mano de obra para el trabajo agrícola y la recolección del café. Don Emilio concentró sus propiedades en Moravia, Heredia, Goicoechea y Coronado.

La concentración de sus fincas se dio en Moravia, y estas fueron:

  • San Vicente. Esta hacienda fue comprada al señor Isidro Alfaro en 1900. Constituyó la joya de la corona del conglomerado de fincas de Emilio Challe. Esta finca, en la que se hallaba el beneficio del conglomerado, se ubicaba en un amplio sector cuya entrada principal iniciaba donde hoy se ubica Perimercados, en Moravia y se extendía hacia el oeste y hacia el noroeste. Hacia el oeste comprendía hasta el costado este del Liceo Laboratorio, excluyendo una lengüeta que pertenecía a la familia Alvarado. Hacia el noroeste incluía los actuales Condominios El Roble, hacia Pequeño Mundo y luego toda la zona norte hasta la esquina diagonal a Condominios Topacio.
  • Los Sitios. Ubicada en Guayabal, ahora La Trinidad, Moravia.
  • El Ruano, situada en Guayabal, ahora La Trinidad, Moravia.
  • La Guaria, llamada también Los Quirós, posiblemente sus anteriores propietarios, situada en al actual Barrio la Guaria.
  • La Ladrillera, colindante con la finca San Vicente. En ella había casas para los empleados y una caballeriza. Su superficie comprendía lo que hoy es la Urbanización Los Robles y el Parque Infantil.
  • Se hallaba en el sector sur de San Vicente, colindando con la Quebrada Barreal. En la actualidad es el barrio La Guaria Oriental.
  • Finca La Estaca, que se extendía en cuadrantes que iban desde la esquina frente al BAC San José hasta el Scotiabank, abarcando hacia el sur donde hoy está el condominio La Carolina, hasta el Saint Francis College.
  • Los Bajos. Era una finca de 60 manzanas. Iniciaba en el actual Plaza Lincoln y se extendía hasta lo que hoy es la Urbanización Los Colegios, lindando con la Calle Chile de Perro al sur y al oeste colindando con terrenos en que actualmente se ubica PriceSmart, cercano a Llorente de Tibás.
  • Jardines de Moravia. En esta finca se instaló posteriormente la institución educativa Saint Clare College.

Challe abre una fuente de empleo para los jornaleros de Moravia y de otros poblados vecinos como Guadalupe, San Isidro y Santo Domingo, ambas de Heredia, y Coronado. Asimismo, el establecimiento de un beneficio permite a los pequeños productores entregar sus cosechas y adherirse al sistema de financiamiento por adelantado que ofrecían los exportadores del grano, como E. Challe & Co. y, más tarde, Challe & Sucesores S. A., para la venta del producto a mercados internacionales, principalmente europeos. En 1927, la población de Moravia ascendía a 2 778 habitantes, de los cuales 1 881 residían en San Vicente, 452 en San Jerónimo y 445 en Guayabal, luego renombrado La Trinidad.

Gran parte de los moravianos de hoy tuvieron ancestros suyos que laboraron en las fincas de don Emilio Challe, quien fue empresario cafetalero desde 1900 hasta su muerte, acaecida en San Vicente de Moravia el 4 de agosto de 1949.

André Challe

André, único hijo de la familia Challe Penaforte, nacido en el barrio Amón, en San José, el 12 de febrero de 1905, se hizo cargo, a la muerte de su padre, del emporio cafetalero. La limitación más preocupante para la sociedad estaba en que don Emilio no había participado en vida a su hijo André en la administración de su empresa cafetalera, a lo que se agregaba que este último no tenía una formación agrícola ni administrativa, ya que profesión, obtenida en Inglaterra, era la de ingeniero civil, que tampoco ejerció. André contrajo matrimonio con Mary Johnston White, costarricense de ascendencia escocesa, en la Iglesia San Francisco de Asís, Guadalupe el 4-de febrero de 1939.

Don André agregó algunas fincas a la empresa cafetalera, siendo la más importante de ellas la Finca San Jorge, hoy Urbanización San Jorge, que se extendía desde el Templo Bíblico, en San Rafael, Moravia hacia el oeste hasta llegar al Hogar de ancianos Nazareth, contiguo a la Capilla Sagrado Corazón y hacia el norte hasta el río Ipís.

Aún en 1950, la población de Moravia, en especial la rural, sigue teniendo fuertes limitaciones en la variedad de empleos. El cultivo del café continúa siendo relevante en la zona e hijos y nietos de quienes trabajaron en las fincas de don Emilio Challe constituyen mano de obra para prestar servicios como jornaleros y recolectores en las fincas que ahora pertenecían a su hijo André Challe.

Costa Rica, a partir de la década de los cuarenta del pasado siglo, experimenta transformaciones en los sectores social y económico que conducen a mayores oportunidades en el campo educativo, a un contexto legal de garantías sociales y laborales para los trabajadores, a una nueva composición de la sociedad costarricense, y a una nueva estructura en su sector productivo.

Moravia, zona rural por excelencia, experimentaba un cambio importante en cuanto a que los hijos de sus agricultores y jornaleros podían aspirar al menos a concluir sus estudios primarios y con ello, aprender a leer y escribir. Sus oportunidades seguían siendo limitadas, y más aún lejanas para estudiar en colegios mayormente situados en la capital y cabeceras de provincias y severamente restringidas para cursar estudios superiores.

André Challe no era ajeno al contexto económico y social al que iba evolucionando Costa Rica. Sabía, además, que el uso del suelo iniciaba en nuestro país su transformación para utilizarlo como zonas residenciales, comerciales e industriales. Con las nuevas fuentes de empleo en el sector público y la posibilidad de que, por su formación académica, miembros de la clase media ocuparan cargos mejor remunerados, era casi predecible que surgirían nuevas necesidades de vivienda en zonas más acordes con el estatus económico y social que correspondía a esos nuevos integrantes de la clase media costarricense. En línea con ello, Challe inicia la urbanización de sus fincas en 1949, siendo la principal el desarrollo de la Urbanización La Guaria.

La escasa historiografía relativa a la evolución geográfica e histórica de Moravia le asigna un rol principal a la donación de terrenos que hizo André Challe para la instalación de colegios en la ciudad de Moravia. En 1951, dispuso donar al Colegio de Nuestra Señora de Sion un terreno comprendido en la finca Los Bajos, Moravia, con una extensión de 29 488m², sean 4.22 manzanas; al Saint Francis College, dona una propiedad de 38 400 m2, , sean cinco manzanas y media, parte de lo que fue la Finca La Estaca; al Lincoln School, dona 31 970.2 m2, sean 4.57 manzanas, y vende a un precio simbólico otro terreno de la misma extensión, ambos contiguos y en la finca Los Bajos, Moravia; vende a un precio muy especial los terrenos que ocupó el Saint Clare College, en Moravia, con una extensión de 38 670 39 m2 ó 5 ½ manzanas; y finalmente dona un terreno con una extensión de 34 945 m2, sean 5 manzanas, donde se establece el Club La Guaria.

Con la conversión de sus fincas cafetaleras a zonas residenciales, centros educativos, y espacios recreativos y deportivos, Challe dio inicio en Moravia en la década de los cincuenta del siglo pasado a un cantón más urbano, más integrado por hijos y nietos de agricultores, jornaleros y recolectores de café que ya no querían seguir los pasos de sus ancestros, sino que aspiraban a seguir estudios secundarios y aún universitarios, para lograr una posición social y económica superior, formar parte de una nueva sociedad de profesionales que se abría camino también en el campo político y en un sector comercial que buscaba clientes en una mayor etapa de consumismo y de atracción por productos en un mercado de mayor diversificación.

Moravia por espacio de poco más de sesenta años anduvo al paso de los Challe, evolución que no era ajena al cambio geográfico y económico que se fue dando en el Valle Central, donde el uso del suelo y la tenencia de la tierra se apartó del tradicionalmente aplicado, de tal manera que los antiguos cafetales comenzaron a ser reemplazados por urbanizaciones, industrias y comercios, y la tierra, generalmente poseída por pocos propietarios quedó distribuida proporcionalmente en lotes y zonas, en poder de muchas personas físicas y algunas personas jurídicas.

Tal como lo retrata su única hija Jenny, André Challe “Caballero elegante, sobrio y con una generosidad extraordinaria, pero pésimo hombre de negocios”, muere en Moravia, a la edad de 85 años, el 26 de noviembre de 1990. Fue el artífice del cambio en la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando Moravia pasó de ser una zona estrictamente rural y campechana para convertirse en una ciudad con educación de alta calidad y con espacios urbanizados que sirvieron de asentamiento a nuevos pobladores de clase media y alta, con formación educativa superior, pero también con más arraigo en sus campos de trabajo y en sus ciudades nativas. Con el tiempo se integrarían y llegarían también a ser moravianos, deseosos de conocer y convivir con la historia de este pueblo lleno de historias y de personajes de leyenda como lo fueron don Emilio y don André Challe.

Más detalles de la vida y obra de Emilio y André Challe pueden ser observados en el ensayo de mi autoría “Moravia…al paso de los Challe”, disponible en Genearcas,

 

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