Los tiempos de la sabiduría y de la creencia, se extenderán a cada niño y niña de este planeta

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Reproducimos el discurso que pronunciado por Oscar Arias en la Ceremonia de Apertura de la XVI Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz que se llevó a cabo en Bogotá, Colombia el
2 febrero 2017.

Señor Presidente, Señor Alcalde, apreciados colegas, amigas y amigos:

El escritor Charles Dickens, al inicio de su novela Historia de dos ciudades, retrató así los años que antecedieron a la Revolución Francesa: “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era la era de la sabiduría, era la era de la insensatez, era la época de la creencia, era la época de la incredulidad, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación”.

Señores y señoras, estamos, sin duda alguna, viviendo una época que podría describirse de esa misma manera. Estamos viviendo los mejores tiempos y los peores tiempos de nuestra historia.

El expresidente de Costa Rica, Óscar Arias, aseguró que “Colombia nos ha mostrado que contra todos los pronósticos está a punto de consolidar la paz que su pueblo ha anhelado por décadas”.

Voy a iniciar con los peores tiempos. Con la insensatez y la incredulidad. A pesar de que en este encuentro hablaremos de temas colombianos, de temas latinoamericanos y de temas globales, estoy seguro de que la mayoría de nosotros está a la expectativa de lo que puede pasar en el país más poderoso de nuestro continente, los Estados Unidos de América. Un país en donde la insensatez, la xenofobia y el odio han crecido de una forma espeluznante. Un país en donde la exclusión y el proteccionismo comercial han llegado al corazón del gobierno y al de muchos de sus ciudadanos, después de haber luchado durante 80 años por expandir el comercio. Todos estamos atentos a lo que, en los Estados Unidos, parece el inicio de una nueva era en la que la novela ”1984”, de George Orwell, sirve no como la visión de una amenaza lejana, sino más bien como el guión diario de sus gobernantes.

“La ignorancia es la fuerza” nos dice Orwell. El autor nos describe un gobierno que define la verdad, y vemos en las nuevas autoridades norteamericanas, como en el libro, un gobierno que nos presenta “hechos alternativos” y afirma que el cambio climático no es producido por el hombre; nos describe a un Gran Hermano que nos vigila, y vemos a un gobierno que pretende revisar las cuentas de Facebook y de Twitter, así como los contactos de los teléfonos celulares de aquellas personas foráneas que quieren cruzar sus fronteras; nos describe un rechazo a los extranjeros y a los refugiados, y tristemente vemos como se intenta continuar con la construcción de un muro que dividirá no solo pueblos sino conciencias. Lamentablemente la
ficción horrenda de un libro se convierte poco a poco en una realidad repulsiva.

Con gran incredulidad vemos cómo los líderes de la democracia más grande del mundo le faltan el respeto a los derechos humanos y a la diplomacia internacional. En efecto, para muchos estadounidenses, para la mayoría de los mexicanos y para el resto del orbe estamos viviendo el invierno de la desesperación. Pero son también los mejores tiempos. Es la era de la sabiduría, es la época de la creencia.

Hoy Colombia se está transformando en una luz para el mundo. Hoy, cuando más debemos creer que aún existe sabiduría en los gobernantes y en los pueblos, Colombia nos ha demostrado que, contra todos los pronósticos, está a punto de consolidar una paz que su pueblo ha anhelado por décadas. Una paz que para muchos parecía imposible. Vendrá el día en que las negociaciones de paz en Colombia se estudiarán en las clases de escuelas y colegios. Se escribirá este episodio en los libros de historia como el capítulo de un pueblo que alcanzó la paz y que, parafraseando a Octavio Paz, esa paz no sólo logró desplegar sus alas sino que logró también echar raíces.

Hoy en Colombia se vive la primavera de la esperanza. Hoy en Colombia se inicia el recuento de las generaciones perdidas. Hoy, tanto la juventud colombiana como la de cada país del mundo, incluso la de los países que actualmente están siendo abrumados por la xenofobia y la insensatez, son la voz de la moderación, la voz de la inclusión, la voz de la tolerancia. Hoy, esos jóvenes están listos para liderar un cambio, están listos para ocupar su lugar en la historia. Pidámosle a esos jóvenes que abracen la causa de la paz como una bandera. Que renuncien al cinismo que carcome los huesos. Que se lancen a construir su propia quijotada. Que persigan su ideal como a un cometa y que sean, para siempre, nuestros compañeros de viaje en la lucha de los sueños.

Amigas y amigos:
Permítanme enviarle mi profundo agradecimiento al Presidente Mijail Gorbachov por haber tenido la visión de fundar la organización que hoy nos reúne. El Presidente Gorbachov ha sido un adalid de la protección del medio ambiente, de la lucha para lograr un mundo libre de armas nucleares, y de la lucha por alcanzar la paz en todos los rincones de la tierra.

Gracias a Colombia, tierra de esperanza. Gracias a los jóvenes que nos están mostrando el camino hacia un mejor futuro. Por favor recuerden que, aun cuando la insensatez, la incredulidad y la desesperación parecen estar tomando fuerza entre algunos ciudadanos del mundo, somos muchos más los que estamos con ustedes y los que vamos a asegurarles que los mejores tiempos, los tiempos de la sabiduría y de la creencia, se extenderán a cada niño y niña de este planeta. Y será la era de la primavera de la esperanza.

Muchísimas gracias

Óscar Arias Sánchez
Presidente de Costa Rica en los períodos de 1986-1990 y 2006-2010.
Premio Nobel de la Paz en 1987. Sitio web: www.oscararias.cr
8 de febrero 2017

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