Luis Fernando Allen: Alfabetización política y la elección del presidente

También son muchos los profesionales con doctorados, posgrados y maestrías que sirven a los politiqueros corruptos a cambio de un puesto, un cargo de corbata sin dignidad y hasta periodistas que por obtener la publicidad hacen apología a la corrupción.

Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

En el mundo moderno no puede hablarse de democracia sin cultura política. Por lo tanto alfabetizarse políticamente es necesario para no ser engañados, ni como individuos ni como pueblo. Esto supone aprender a distinguir entre el bien y el mal, aunque la decisión que deba tomarse sea difícil aun con el riesgo de cometer errores.

La alfabetización y la educación son consideradas cimientos sobre los cuales se puede construir un mundo mejor. Se estima que las personas que saben leer y escribir están más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena; son personas más libres, trabajadores más productivos y menos vulnerables a la pobreza.

Sin embargo, los hechos bochornosos que hemos presenciado en este mes de campaña electoral,  para la Silla Presidencial,  en donde la prensa en general y medios de comunicación se ensañan contra un candidato porque su retórica se enfoca en adecentar la política y reducir el nivel de corrupción que golpea todos los aspectos del país, nos colocan en un nivel muy pobre de educación y formación política, porque aquí lo que  predomina es el fanatismo religioso de todas las iglesias, y unas ideas anacrónicas aún vigentes en pleno siglo XXI.

Cabe destacar que los partidos tradicionales cuentan con una base casi agotada, que siguen apoyando sus candidatos aunque sean corruptos, políticos que se caracterizan porque no declaran sus bienes antes de las elecciones ni los de sus familiares. Utilizan el testaferro para robarse el erario público, se entregan a los financiadores de las campañas electorales para pagarles con los presupuestos por intermedio de contratos, incluso de obras que no se realizan.

También son muchos los profesionales con doctorados, posgrados y maestrías que sirven a los politiqueros corruptos a cambio de un puesto, un cargo de corbata sin dignidad y hasta periodistas que por obtener la publicidad hacen apología a la corrupción.

Adicionalmente hay que mencionar algunos dirigentes sindicales, que dicen representar los intereses de los trabajadores y las comunidades, cuando en realidad se acomodan a sus intereses personales, entregándose al mejor postor, recibiendo las migajas de la corrupción, y sirviendo a los partidos políticos tradicionales que alimentan la corrupción y la delincuencia política y administrativa.

En Costa Rica los grupos de poder e individuos, están ávidos de explotar las arcas del Estado o de colocarlo al servicio de intereses particulares, en detrimento de la atención a los grandes problemas sociales, que solo crecen estrujando el bienestar las clase media y de los más pobres en este país.

Sin duda alguna estos grupos son quienes ven amenazados sus privilegios y aprovechando la ignorancia política de sus seguidores que es parcialmente inducida por ellos es que luchan sin cuartel inventando cuanta cosa se les ocurre y que sirva para minimizar al adversario y detentar el poder.

La ignorancia política por su lado conduce al subdesarrollo, pobreza, desigualdad, exclusión e inequidad social. De tal manera, que todo cambio social debe estar fundado en la cultura política.

Finalmente, basta de quejas que se lleva el aire, basta de buscar culpables, porque para que las cosas cambien, es necesario hacer cambios, ser diferentes y no seguir con los mismos esquemas.

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