Luis Fernando Allen: Biodiversidad marina en riesgo de desaparecer

Está claro, que la pesca de arrastre es una actividad tremendamente depredadora del medio ambiente. Las enormes redes se arrastran por el lecho marino y este es un espacio de reproducción de múltiples y diversas especies marinas. No hacen una pesca selectiva sino muy agresiva, es decir, cualquier pez que pase por allí caerá, inclusive aquellas especies que no están en edad reproductiva.

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

Desde el comienzo de la vida en el Planeta Tierra, el estudio de los océanos y sus costas ha sido un tema relevante para el desarrollo sustentable de los espacios marinos y su biodiversidad, siendo el océano uno de los principales motores de la supervivencia de diversas comunidades de especies marinas alrededor del mundo de gran importancia ecológica, socioeconómica y cultural, que hoy las nuevas investigaciones presentan con varias afectaciones causadas por el cambio climático y una mayor acidificación.

Pese al escenario lamentable, 28 de nuestros diputados votaron para la reactivación de la pesca de arrastre contemplada en el proyecto 21.478 «Ley para el Aprovechamiento Sostenible de la Pesca de Camarón» siendo su trabajo el de velar y regular por la biodiversidad marina, el cuál dejan en manos de los pescadores;   la industrialización y los sucesos antropológicos, acelerando la destrucción de los recursos naturales y con ellos la diversidad de especies marinas.

Está claro, que la pesca de arrastre es una actividad tremendamente depredadora del medio ambiente. Las enormes redes se arrastran por el lecho marino y este es un espacio de reproducción de múltiples y diversas especies marinas. No hacen una pesca selectiva sino muy agresiva, es decir, cualquier pez que pase por allí caerá, inclusive aquellas especies que no están en edad reproductiva.

Cabe resaltar que la pesca de arrastre se remonta al 1300 y se extendió a las áreas costeras de todo el mundo después de la industrialización de las pesquerías a fines de 1800. El arrastre de fondo está dirigido a especies con valor comercial que viven cerca del lecho marino, tales como el bacalao, el pez de roca, y varias especies de calamares y de camarones. Las herramientas difieren según el equipo de pesca, pero las redes pueden ser tan grandes como una cuadra de largo y sacar miles de peces y otros animales marinos en una sola barrida.

El arrastre de fondo tiene una de las tasas más altas de pesca accesoria entre las distintas prácticas de pesca comercial. En el Pacífico Norte esta actividad representa el 18 % de la recolección anual de peces de fondo y el 82 % de la pesca accesoria descartada de la región. A veces, la pesca accesoria representa más del 90 % de lo que se recoge con la red.

Además de eliminar directamente muchos peces y otras especies marinas, los estudios han demostrado que el arrastre de fondo es muy perjudicial para el lecho marino. Remueve sedimentos, lo que destruye el hábitat de organismos que viven sobre el suelo marino, hace que el agua sea más turbia y menos adecuada para muchas especies, y libera sustancias contaminantes y carbono que habían quedado depositados debajo del lecho marino.

Finalmente,  se estima que el arrastre de fondo intensivo y crónico transformará grandes porciones de la pendiente continental en desiertos faunísticos y en paisajes marinos muy degradados.

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