Luis Fernando Allen: Democracia costarricense amenazada

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

Es urgente despertar a una ciudadanía que ha sido presa fácil de políticos que se han dedicado a confundir y desviar la atención de los grandes problemas del país, resumidos en desigualdad y exclusión. Basta de quejas que se lleva el aire, basta de buscar culpables, porque para que las cosas cambien, es necesario hacer cambios, ser diferentes y no seguir con los mismos esquemas.

En el mundo moderno no puede hablarse de democracia sin cultura política. Por lo tanto alfabetizarse políticamente es necesario para no ser engañados, ni como individuos ni como pueblo. Esto supone aprender a distinguir entre el bien y el mal, aunque la decisión que deba tomarse sea difícil aun con el riesgo de cometer errores.

La alfabetización y la educación son consideradas cimientos sobre los cuales se puede construir un mundo mejor. Se estima que las personas que saben leer y escribir están más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena; son personas más libres, trabajadores más productivos y menos vulnerables a la pobreza.

Para los costarricenses, la democracia es la piedra angular de nuestra sociedad y su  fortalecimiento y promoción de la buena gobernabilidad es una de sus principales tareas, para garantizar la paz, la seguridad,  el desarrollo y la sostenibilidad de la misma.

La ineficacia en el poder, no es solo un asunto de los que gobiernan, sino responsabilidad de los ciudadanos. En esa tarea juega un papel determinante nuestro sistema educativo en todos sus niveles; en la escuela no se enseña a los jóvenes a pensar, ni a tener una actitud crítica frente a su realidad.

En la universidad  se cree que esta el espacio para el debate, pero en muchas ni siquiera se promueve. Pareciera que el único interés es el de producir sumisos en masa para el mercado laboral, sin una posición política definida.

Debemos entender que la política es inherente a la actividad humana en tanto el sujeto se desenvuelve entre la humanidad y juntos, conforman una comunidad de intereses, que se hacen complejos en tanto desarrollan relaciones de diversa índole.

Alfabetizarse políticamente es dar un paso a favor de la libertad para decidir lo correcto y no llevar a cabo lo incorrecto. Mantenerse al margen por no comprender su complejidad es seguir siendo analfabeta y  flojo, lesionando e impidiendo el progreso de la sociedad a mejores horizontes de justicia y paz.

Es aquí donde los ciudadanos retomarán las riendas de sus vidas y su decisión para controlar el sufragio y abandonar su invisibilidad, para ser quienes realmente se vean beneficiados.

La ignorancia política por su lado conduce al subdesarrollo, pobreza, desigualdad, exclusión e inequidad social. De tal manera, que todo cambio social debe estar fundado en la cultura política.

Finalmente, no puede haber democracia si las personas se dejan llevar por la emotividad, los discursos populistas y religiosos de presidenciables conservadores y moralistas.


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