Luis Fernando Allen: Corrupción es el mayor deporte nacional

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

Son numerosos los casos de corrupción que han aflorado en Costa Rica en los últimos años, causando una abrumadora percepción de inmoralidad en todo el país. En ellos están involucrados políticos de diversos partidos, pero también empresarios y profesionales.

El fenómeno de la corrupción (ya sea en forma de tráfico de influencias, o en forma de obtención de favores ilícitos a cambio de dinero u otros favores) constituye una vulneración de los derechos humanos por cuanto que generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la ley, y en ocasiones, llega a suponer una vulneración de los principios democráticos.

Es evidente que la corrupción hace mucho daño: crea desconfianza, incentiva nuevas conductas abusivas, detrae dinero de finalidades sociales, desanima el esfuerzo y rompe el principio de legalidad.

Hay que tomar conciencia de la importancia de crear una cultura de tolerancia cero contra la corrupción, de su complejidad, y de sus raíces sociales. La lucha contra la corrupción dada su entidad y generalización, merece un gran pacto, un compromiso de cero tolerancia.

La sociedad debe ocupar una posición central en la estrategia para combatir la corrupción porque estamos ante un problema sistémico, que se construye sobre la base de situaciones y acciones cotidianas.

La corrupción no es un problema exclusivo del gobierno y el Estado, es una bomba de tiempo que se incuba en diversos espacios públicos y privados, pero que cobra mayor relevancia social cuando afecta lo público.

El origen de la corrupción no es la flaqueza moral de las personas, es la necesidad de resolver problemas prácticos y la oportunidad de sacar ventaja ante la ausencia de un árbitro imparcial y legítimo (la ley) que vigile las transacciones entre personas.

Ante la ausencia de reglamentos claros y burocracias profesionales  y de leyes inteligibles y jueces imparciales, la corrupción es una herramienta para ganar o exigir un contrato entre particulares.

La participación de la ciudadanía para enfrentar a la corrupción es una condición indispensable para obtener resultados positivos y sustentables, y transformar el sistema normativo es prioritario.     

Muchas de las leyes vigentes han sido diseñadas para facilitar el tráfico de influencias, cooptar las instituciones y permitir que los políticos puedan manipular a los funcionarios públicos.

La corrupción se siembra en la familia cuando en su seno toleran la mentira, la traición, la doble moral, y las pequeñas pillerías aplaudidas como astucia. En la escuela cuando los maestros no son ejemplos para sus alumnos y tienen comportamientos inadecuados y cuando los niños copian las tareas o pagan por ellas. En los medios cuando las noticias son sesgadas, distorsionadas o se miente de acuerdo a los intereses particulares de los dueños.

En resumen, la desviación permanente de fondos de lo público a lo privado frena el desarrollo de los pueblos.


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