Luis Fernando Allen: Impuestos, venta de activos y corrupción

La corrupción es histórica y sus prácticas concretas adquieren una gran variedad de modalidades que emergen con más claridad en aquellos periodos en los cuales la relación Estado-sociedad opera deficientemente y en contra de los más elementales principios de justicia y legitimidad que tendrían que caracterizar esta interacción.

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

La necesidad de vender algunos activos del estado se fundamenta en, mejorar la competitividad de la Economía del país y la necesidad del Sector Público de obtener recursos para reducir sus niveles de endeudamiento.

En este contexto cabe destacar que los activos del Estado no tienen dueño, son del pueblo, porque se han hecho a partir del pago de los impuestos, y no son los más poderosos quienes más aportan al pago de tributos.  En Costa Rica, los principales ingresos tributarios los aportan los asalariados e indirectamente los consumidores.

Asimismo la razón fundamental para el fracaso de la empresa estatal, es el conflicto entre los objetivos económicos y políticos. Sus gerentes responden a objetivos políticos, que fácilmente pueden producir daños financieros a la empresa. La interferencia política en la dirección de empresas estatales, genera un exceso de empleo, induce inversiones ineficientes y da lugar a una precariedad de productos y mercados.

Todo lo anterior y la corrupción estructural de los últimos 40 años  en la que predominan el abuso, la impunidad y la apropiación indebida de los recursos del estado, han contribuido a acrecentar las dificultades fiscales, razón por la cual se discute actualmente la coyuntura de poner nuestra soberanía financiera en manos del Fondo Monetario que si bien busca sanear las finanzas públicas generará mayor desempleo y mayor pobreza.

Otro problema es que en Costa Rica los ricos no quieren pagar impuestos y el peso de la recaudación recae sobre la clase media, lo que contribuye a una espiral destructiva para el estado del bienestar.

Si asumimos como natural que las multinacionales y los millonarios no pagan impuestos, o pagan proporcionalmente menos que las pequeñas empresas y los trabajadores, todo el papel del sector público se ve desdibujado, desde su capacidad redistributiva hasta su capacidad de proveer bienes públicos necesarios para el crecimiento y su capacidad de gestión anticíclica

La corrupción es histórica y sus prácticas concretas adquieren una gran variedad de modalidades que emergen con más claridad en aquellos periodos en los cuales la relación Estado-sociedad opera deficientemente y en contra de los más elementales principios de justicia y legitimidad que tendrían que caracterizar esta interacción.

Los principales actos, prácticas y dimensiones que ha tomado la corrupción han variado de forma distinta a lo largo de la historia. Mientras que algunos ejemplos de corrupción incluyen conductas ilícitas y delincuenciales, otras prácticas asociadas a este fenómeno pueden ser de perfecta legalidad pero de cuestionable moralidad.

En resumen, pese a la tormenta de ideas entre políticos, economistas y analistas en relación a sus predicciones en el cómo tratar la crisis fiscal, el alto endeudamiento y el préstamo con el FMI, sigo creyendo que el tema no es económico es más bien de descontento social por la corrupción.

 

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