Luis Fernando Allen: Inviable reactivar la economía con más tributos

Ciertamente el desempleo afecta 551.000 personas y las miradas para reactivar la economía se posan sobre las pequeñas y medianas empresas. Estas son, clave para el crecimiento y la riqueza, por sus roles de empleador, inversor, fuente de financiamiento, motor de la competitividad y de la capacitación y el desarrollo de capital humano.

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

La crisis económica global causada por el coronavirus (COVID-19) tendrá consecuencias económicas notables. Frente a este panorama, muchos países están adoptando medidas para mitigar la situación y que sus secuelas no se alarguen en el tiempo. Algunas de ellas (Costa Rica) van a suponer un aumento del gasto en salud y transferencias a los sectores vulnerables que, junto a la previsible caída de los ingresos, van a generar aún mayores déficits públicos.

La reactivación económica por sí sola no es la solución para el relanzamiento de la actividad privada, Conviene evaluar los factores que lastran nuestra competitividad, como es el anuncio de nuevos impuestos.

El cierre de muchas microempresas y PYMES es una señal del hartazgo de los emprendedores, y las consecuencias conocidas, como un aumento en la tasa de desempleo 24% y una reducción significativa en los ingresos del estado, adicional a las marchas para protestar que se les deje trabajar y al no cobro de más tributos.

Sin duda alguna los impuestos en Costa Rica no solo son altos, también abundantes, complejos e ineficientes. Si se pretende acabar con el infierno que viven los contribuyentes es imperativo mejorar el clima fiscal cobrando impuestos más bajos, simplificando, eliminando o redefiniendo el sistema.

La economía costarricense ya está mostrando síntomas de agotamiento, y la administración del actual gobierno sigue gastando por encima de sus posibilidades, pretendiendo cobrar tributos, estrangulando al contribuyente, con implicaciones lesivas y nefastas para el empresariado que acarrea menores ingresos fiscales futuros al estado.

Un modelo impositivo tan poco competitivo como el costarricense debe suscitar una reflexión orientada a encontrar soluciones de largo plazo. De poco sirve maximizar la recaudación a corto plazo si se hace golpeando las bases del crecimiento en el largo plazo.

Ciertamente el desempleo afecta 551.000 personas y las miradas para reactivar la economía se posan sobre las pequeñas y medianas empresas. Estas son, clave para el crecimiento y la riqueza, por sus roles de empleador, inversor, fuente de financiamiento, motor de la competitividad y de la capacitación y el desarrollo de capital humano.

Esto permite al sector privado adoptar un rol más activo y colaborador reduciendo los riesgos de inversión, abriendo nuevas oportunidades de mercado e impulsando un mayor valor agregado sin privilegiar la inversión extranjera sobre la inversión nacional, sino en conectarlas a través de las cadenas globales de valor.

Finalmente, el actual gobierno debe evaluar cómo sus políticas fiscales están afectando el crecimiento y en su lugar diseñar un sistema volcado a conseguir más recursos de forma sostenible, de uso amigable por parte de los contribuyentes que pueda promover el desarrollo económico y recaudar al mismo tiempo suficientes ingresos para las prioridades gubernamentales.

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