Luis Fernando Allen: La pandemia no descansa en Navidad

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

La Navidad es una época para dar amor, y el amor en la situación actual, se traduce en cuidarnos y en cuidar a los demás. No obstante la Navidad, es una de las festividades más importantes del Cristianismo, porque  se conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, con mucha expectativa y alegría en unión de nuestros seres queridos

Esta Navidad 2020 será recordada por mucho tiempo como un festejo diferente, con rasgos profundos y espacio para la solidaridad. Esta vez, como en pocas ocasiones, la fiesta se circunscribirá a una celebración familiar, en la mayoría de los casos de forma más austera que la acostumbrada.

Esa austeridad llega por varios factores confluyentes. Muchas personas han perdido familiares, han conocido el drama de amigos y compañeros de trabajo y han visto devastadas las economías de las personas contagiadas.

Otro factor que se suma es que muchas personas perdieron sus fuentes de ingresos y muchos más recibieron un férreo recorte salarial. Lo que supone poco espacio para los regalos abundantes y para los ágapes costosos.

El impacto en las ventas proyectadas normalmente en épocas navideñas también daña las inversiones y proyecciones comerciales y el trabajo temporal que prolifera en estas épocas.

La  condición humana da razones suficientemente poderosas para ser cautos y prudentes en la celebración, que sin duda alguna, afecta la festividad cristiana y humana sobre la costumbre que se acentuó, de recibir muchos regalos, asistir a fiestas empresariales y familiares y también el disfrute de cenas diversas.

Todo obliga a una Navidad más reposada. En general, las celebraciones serán más acotadas y caseras. No obstante hay aspectos que iluminan el espíritu y es la actitud solidaria con ancianos, niños y personas que padecen enfermedades terminales.

La mano y el corazón sensible han aflorado y en esta fiesta donde el derroche y el bullicio han tenido limitaciones, los sentimientos humanos y de hondo contenido solidario se han multiplicado.

Por lo tanto, los días de Navidad traen a nuestra meditación el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre, en esta fiesta de la Sagrada Familia que ve amenazada la vida de su hijo, en donde toda la familia está llamada a ser el santuario de la vida y la esperanza de la sociedad.

El verdadero sentido de la Navidad consiste en reconocer que es un momento oportuno para agradecer a Dios todo lo bueno y no tan bueno que nos pasó, sobre todo el don de la vida, mirando con esperanza el camino que nos falta por recorrer y acercarnos a nuestros seres queridos, convirtiéndonos en personas más humanas y sensibles.

Finalmente, la pandemia no descansa a pesar de las esperanzas que arrojan las campañas de vacunación emprendidas por algunos países. Los gobiernos se plantean nuevas estrategias que compensen durante las fiestas, las restricciones impuestas por la amenaza de una segunda ola para controlar la incidencia del virus.


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