Luis Fernando Allen: No al pago total del marchamo

El pago de impuestos permite crear una estructura pública que permita actuar sobre los fallos de mercado, incrementando la eficiencia del mercado. También permite otorgar subsidios que reduzcan la desigualdad y doten de mayor progreso a la sociedad de un país.

Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

Los impuestos permiten que el Estado pueda ofrecer a los ciudadanos determinados bienes y servicios que están dirigidos a incrementar el bienestar social. En este sentido, son utilizados para pagar las nóminas de aquellas personas que trabajan en el sector público. Junto a esto, gracias a ellos, se construyen infraestructuras que permiten el desarrollo de la sociedad.

Los impuestos permiten crear un sistema educativo público que forme a todos los niños y jóvenes de un país para que posteriormente puedan incorporarse al mercado laboral y generar riqueza. La educación es la base del progreso de cualquier nación. Por otro lado, imaginemos un país sin carreteras, infraestructuras ferroviarias o puertos que permiten el transporte de mercancía. Esta situación bloquearía por completo la economía y haría muy difícil la vida de los ciudadanos.

El pago de impuestos permite crear una estructura pública que permita actuar sobre los fallos de mercado, incrementando la eficiencia del mercado. También permite otorgar subsidios que reduzcan la desigualdad y doten de mayor progreso a la sociedad de un país.

Generalmente, los gobiernos buscan que los impuestos sean aplicados de la manera más justa posible. Para lograrlo, se aplican dos principios fundamentales: la equidad horizontal y la equidad vertical. La primera sostiene que los contribuyentes que tienen las mismas características deberían ser tratados de igual forma. El segundo principio indica que las personas que se encuentran en circunstancias distintas deben ser tratadas de forma distinta siguiendo algún criterio de justicia.

No obstante, el poder de recaudar impuestos es una facultad que tiene que ser limitada por las leyes ya que, de lo contrario, las libertades individuales y la declaración de los derechos humanos sólo resultan palabras vacías o argumentos de circunstancias pasajeras.

En Panamá el monto del marchamo es de $29 dólares por año independientemente del año y del valor del vehículo, y aunque para cancelar el impuesto el propietario tiene previamente que pagar un seguro obligatorio, y hacer la revisión y pagar 1 $ dólar en el municipio donde reside, el costo final es muchísimo más bajo que en Costa Rica.

Nuestro vecino del norte Nicaragua es el país que cobra la menor cantidad de dinero por el derecho de circulación o rodamiento, como se le conoce en ese país. El pago del marchamo va desde los 50 córdobas (alrededor $1.42) en el caso de las motos hasta los 1.000 córdobas aproximadamente $28 para los camiones pesados.

Tanto Panamá como El Salvador, Honduras y Nicaragua cobran el derecho de circulación vehicular con un precio fijo o escalonado, a diferencia de Costa Rica y Guatemala donde se cobra un impuesto al valor de estos o según el año.

Finalmente, la iniciativa de la diputada Franggi Nicolás debe ser apoyada por todos los congresistas porque este gobierno quiere más impuestos amparados por las leyes pero que en realidad es un despojo una expropiación. La tributación desmedida transforma al ser humano en un ser indefenso frente a la maquinaria fiscal.

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