Luis Fernando Allen: Próximas elecciones llenas de incertidumbre

La lucha contra la corrupción se ha vuelto una industria con sus propios intereses y predicadores. Los gobiernos con reputación de corruptos tienen dificultades para cumplir con políticas efectivas porqué  la corrupción socava la legitimidad de las instituciones públicas y  genera un ambiente de incertidumbre y desconfianza.

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

Recientemente nos enteramos de los montos que cobran los partidos políticos a sus aspirantes para postular su nombre para ocupar puestos públicos. Hemos visto con qué facilidad muchos de ellos sacan millones y muy pocos deben pedir o bien hacer actividades para recolectarlos.

Cuando estamos ante esta desigualdad con un Tribunal Supremo de Elecciones cómplice de este atropello, cuidando sus puestos de trabajo y evitando a toda costa tomar las decisiones que corresponden para que personas independientes puedan postularse para la presidencia y para el congreso, esto definitivamente es corrupción.

La corrupción ha creado desconfianza, incentiva las conductas delictivas, y merma los recursos para educación, sanidad y servicios sociales. Olvida el sentido de responsabilidad moral de pagar impuestos así como las prácticas de buen gobierno y de la rendición de cuentas, con participación ciudadana.

Hace unos días nos recetaron algunas alzas en los combustibles y entre RECOPE y ARESEP han intentado enredarnos para justificar los aumentos y lo hemos permitido. Lo que supone que nuestra incapacidad de unirnos contra la alzas ilegales e inmorales, permitiendo que estas bandas institucionales sigan depredando el presupuesto público con sus tentáculos minando los cimientos de la democracia.

Sin corrupción no habría hambre en el mundo, ni déficit en atenciones sanitarias, ni faltarían fondos para la educación, y la justicia tendría medios para asegurarnos una sociedad en paz. Lograríamos ese gran objetivo de integración, que tanta falta nos hace como motor para un mejor futuro.

Costa Rica debe despertar y dejar de ser una sociedad sumisa e indiferente ante las injusticias de la “justicia”, y reestructurar el Sistema Judicial considerado como el de mayor credibilidad y confiabilidad del entramado institucional, que se cree, ha optado por hacer caso omiso de las denuncias de corrupción que salpicaron a algunas figuras políticas de los partidos políticos del país.

Los ciudadanos hemos aceptado ser tratados como manso ganado, con un conductismo que asusta, los gobiernos nos indican el dónde, el por qué, el cuándo y el cómo de todas nuestras actividades, aceptando el sistema actual, porque suponemos y creemos que nada se puede hacer para cambiarlo

La lucha contra la corrupción se ha vuelto una industria con sus propios intereses y predicadores. Los gobiernos con reputación de corruptos tienen dificultades para cumplir con políticas efectivas porqué  la corrupción socava la legitimidad de las instituciones públicas y  genera un ambiente de incertidumbre y desconfianza.

Finalmente y a diferencia de don José María de que él es quien tiene los huevos para tomar las decisiones que hacen falta en este país, lo que falta en Costa Rica, más que preparación intelectual, es honestidad, ética, sabiduría, liderazgo, humildad, toma de decisiones, sencillez,  transparencia y rendición de cuentas.


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