Luis Fernando Allen: Regreso a la normalidad post COVID-19

Está claro que el desafío de sanear las finanzas públicas y reducir el déficit fiscal no podrá cumplirse en el corto plazo, por el endeudamiento excesivo y las implicaciones correspondientes. Lo que supone retomar el esfuerzo fiscal iniciado para que la economía vuelva a crecer, y el Banco Central impulse las medidas de política monetaria pertinentes.

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Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

La pandemia del COVID-19 que se expande a nivel global y las medidas sanitarias asociadas han llevado a los países a presentar una serie de políticas destinadas a mitigar sus fuertes efectos económicos. El FMI ha pronosticado para 2020 una caída de -3% de la economía mundial y de -1% para las economías emergentes.

Ciertamente, las medidas sanitarias establecidas, producto de la pandemia: cuarentenas obligatorias, cierre de fronteras, de establecimientos educacionales y empresas, han tenido enormes repercusiones humanas, sociales y económicas, disminuyendo la seguridad alimentaria, el acceso a servicios básicos y el dinamismo de la economía.

Dada la gravedad de la situación, los países se han visto obligados a ensayar soluciones de política poco convencionales. De este modo, existen altas probabilidades que surja una crisis de hambre, y que se profundice debido a las cada vez más extremas condiciones de vulnerabilidad socioeconómica que conlleva la pérdida de empleos en contextos de alta informalidad.

Mientras los contagios siguen aumentando en América Latina, el gobierno de Costa Rica mediante presiones de grupos industriales, cámaras de comercio, turismo y otros, anuncia el plan de retorno a la “normalidad”.

Según estos grupos de presión, no existe contradicción entre proteger la salud y la vida de las personas, y proteger sus empleos, ingresos y calidad de vida, pues estos últimos también afectan la salud y la vida de nuestros compatriotas.

Cabe mencionar que para proteger a los trabajadores y empresas, el gobierno nacional adoptó, una estrategia que consiste en asegurarles a las empresas posponer el pago de sus impuestos y respecto a los trabajadores formales, desempleados y trabajadores informales de la empresa privada, impulsó la flexibilización, canastas de alimentos y el bono proteger durante 3 meses.

En cuanto al regreso a la normalidad, el Ministro de Salud Daniel Salas, sugiere en las conferencias de prensa que no estamos en una fase de superación ni de estabilización de la pandemia. No obstante indica que el equilibrio y la contención de los casos graves, hace pensar que podemos ir activando ciertas medidas.

Algunos gremios consideran de irresponsable, el llamado a retomar actividades laborales poniendo, una vez más, en evidencia su interés en lo económico por sobre la salud de nuestra población. Expresando que volver a las actividades normales parece más una política de exterminio que una decisión de un gobierno que se hace llamar democrático.

Por último, con los antecedentes mencionados, está claro que el desafío de sanear las finanzas públicas y reducir el déficit fiscal no podrá cumplirse en el corto plazo, por el endeudamiento excesivo y las implicaciones correspondientes. Lo que supone retomar el esfuerzo fiscal iniciado para que la economía vuelva a crecer, y el Banco Central impulse las medidas de política monetaria pertinentes.

 


Luis Fernando Allen Forbes 
Economista y Administrador de Empresas
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare
Lfaf05@yahoo.com 

 

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