Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

El resultado electoral de las pasadas elecciones en Costa Rica fue un sismo político para la agrupación del Partido Acción Ciudadana (PAC) porque fue borrado del mapa político nacional dejando huérfanos algunos alcaldes y consejos municipales en el país.

No obstante el Partido Progreso Social Democrático que irá a segunda ronda se presenta como la voz del descontento social, la desilusión y la desconfianza en la clase política. Esta agrupación política, tendrá una gran oportunidad este 3 de Abril para tomar control de un país con una estructura totalmente corrupta en donde el PLN, PUSC y el PAC han impulsado prácticas políticas,  más hacia la permanencia en el poder que para el progreso social y económico del país”.

Está claro que la corrupción en el sector público es un fenómeno escurridizo y opaco y no es un problema exclusivo del gobierno y el Estado, es una bomba de tiempo que se incuba en diversos espacios públicos y privados, pero que cobra mayor relevancia social cuando afecta lo público.

Es hora de que la corrupción sea considerada un problema económico porque tiene implicaciones significativas sobre el funcionamiento de la economía: la corrupción reduce la calidad y efectividad de las políticas económicas que realiza el Estado, distorsiona el diseño y la aplicación de la regulación, y entraba y ensucia el accionar de la justicia.

Adicionalmente, crea desconfianza, incentiva nuevas conductas abusivas, detrae dinero de finalidades sociales, desanima el esfuerzo y rompe el principio de legalidad.

Sin duda alguna el PLN, PUSC y PAC son partidos políticos tradicionales, ligados a escándalos de corrupción de miles de millones de dólares que han manchado el nombre de gran parte de la clase política y afectado la base económica del país.

Pese a los antecedentes y la falta de renovación, José María Figueres del PLN se presenta con la misma oferta de candidatos desde que estuvo  en gobierno. En su discurso, José María Figueres ofrece más de lo mismo y en su mensaje publicitario utilizan una retórica muy encendida, y polarizante,  enfocada más en la vida privada del adversario que en las virtudes propias.

Mientras muchos costarricenses viven en la miseria y otros en la pobreza, el país sigue sumida en una crisis económica, social, sanitaria, ética y moral y pese a dicha situación el candidato del PLN don José María Figueres sigue ofreciendo promesas engañosas y bonos de vivienda inservibles, asumiendo desconocimiento e ignorancia de parte de los votantes.

Los costarricenses deseamos seguir empujando por las transformaciones, queremos crear un proyecto transformador, en que el Estado sea garante de derechos sociales representando a los excluidos y postergados de la sociedad.

Esto supone, la participación de la ciudadanía para enfrentar la corrupción como una condición indispensable para obtener resultados positivos y sustentables, y transformar el sistema normativo.

La sociedad debe ocupar una posición central en la estrategia para combatir la corrupción porque estamos ante un problema sistémico, que se construye sobre la base de situaciones y acciones cotidianas.

Hay que tomar conciencia de la importancia de crear una cultura de tolerancia cero contra la corrupción, de su complejidad, y de sus raíces sociales. La lucha contra la corrupción dada su entidad y generalización, merece un gran pacto, un compromiso de cero tolerancia.

Finalmente, la ciudadanía les ha enviado un claro y fuerte mensaje, tanto al Gobierno como a todas las fuerzas políticas tradicionales. En Costa Rica las víctimas de la corrupción deben estar en el centro de la lucha contra este fenómeno y formar parte del análisis, diagnóstico, diseño e implementación de mecanismos, practicas, políticas y estrategias para prevenir, sancionar y erradicar la corrupción.