Luis Fernando Allen Forbes, Economista y Administrador de Empresas

A raíz del COVID 19 y la desaceleración económica mundial y local,  algunos economistas han insistido en la venta de activos estatales como respuesta para bajar el déficit fiscal y mencionan  la venta de BICSA y FANAL.

Ciertamente pareciera que esta iniciativa está vinculada al objetivo de sanear las finanzas públicas, pues se cree que la venta de las empresas públicas podría generar flujos de divisas para cubrir el servicio de la deuda y con ello liberar recursos para poder equilibrar dichas finanzas.

Actualmente la economía se encuentra ante un escenario de altos déficits públicos, una elevada y considerable deuda externa y con préstamos pendientes con acreedores externos quienes están hablando de una política de privatización, encaminada a la disminución del déficit fiscal y la sostenibilidad del pago de la deuda.

Es claro que los efectos inmediatos de la venta de activos del Estado se traducen en una mayor liquidez del mismo, es decir, una mayor solvencia económica, ya que el Estado se libera de los procesos y las obligaciones del bien privatizado y además recibe una compensación económica.

Sin duda alguna, las virtudes de la venta de los activos tienen que ver con el incremento de la liquidez del Estado y la liberación del mismo de deudas y pasivos, lo cual puede ser clave en momentos de necesidad económica severa.

Como se puede apreciar, la venta de activos, como elemento importante del programa económico esta destinado a recuperar la economía nacional de la crisis actual, esperando que el traspaso de propiedad al sector privado contribuya decisivamente a ese resultado.

No obstante, la venta de activos estatales no necesariamente conducen a mejoras de las finanzas públicas, pues los efectos positivos que se dan son de corto plazo, con el agravante de que se regrese a una situación similar en condiciones de desventaja con menor cantidad de activos y con una cantidad de pasivos.

Cabe mencionar que históricamente las empresas estatales tuvieron y siguen teniendo un desempeño deslucido, con contadas excepciones, resultaron ineficientes, y han generado más deudas que ganancias. Llegaron a tener un exceso considerable de personal, porque los gobiernos las usaban para generar y mantener el empleo, lo que supuso asumir pérdidas económicas cada vez mayores.

Para cubrir estas pérdidas, los gobiernos se vieron obligados a financiar déficits fiscales cada vez más cuantiosos, o aumentar los impuestos o, más usualmente, a reducir los gastos públicos en otras áreas.

En síntesis, el equilibrio fiscal tiene implicaciones sobre el proceso de venta de activos al menos en dos sentidos: 1.dada la escasez de los recursos por parte del gobierno se ve imposibilitado a emprender proyectos de inversión, y 2.ante el menor crecimiento económico se ve en la imposibilidad de mantener la sanidad de las finanzas públicas, situación que lo orilla a la venta de activos.

 


Luis Fernando Allen Forbes 
Economista y Administrador de Empresas
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare
Lfaf05@yahoo.com