Luis París: Ética acomodadiza e incoherencia

0

Luis París Chaverri, Ex Embajador.Luis Paris Chaverri

El discurso político de Ottón Solís ha sido siempre monotemático: la ética en la acción política y en la función pública, destacándose por su constante denuncia de la corrupción y por su severidad para juzgar a sus adversarios políticos.

También en su comparecencia ante la comisión legislativa que investiga las finanzas electorales del Partido Acción Ciudadana (PAC) el pasado 17 de febrero, aseguró -y no es la primera vez que se jacta de ello- que siempre ha sido coherente con lo que piensa, dice y hace.

Pero tales características de don Ottón salieron muy lastimadas después del interrogatorio a que fue sometido por los diputados y diputadas. Veamos sólo dos casos en los que sus posiciones y argumentos dejaron al descubierto una ética acomodadiza y su falta de coherencia.

Recordemos que desde la fundación del PAC, Ottón ha presumido del voluntariado a lo interno de esa organización política, del aporte y del trabajo desinteresado de miles de sus militantes, presentándolo como un fenómeno extraordinario y un factor diferenciador de los demás partidos políticos.

Pero ese altruista gesto, esa mística, ese espíritu cívico de sus partidarios fue degradado y pervertido por el PAC, no solo con la aquiescencia sino también con la gestión directa de don Ottón, al ser convertido en una fuente de financiamiento espurio.

Es un hecho comprobado, pues así lo ha aceptado él mismo, que Solís promovió  transformar el trabajo voluntario de su militancia en contratos de servicios cuyo beneficiario del monto total de los mismos era el propio partido.

Una artimaña ideada, planeada y perpetrada para engañar al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), paradójicamente, por quienes enarbolaron como principal bandera la ética y la moral en la acción política.

Muchas han sido las personas simpatizantes del PAC a los que se les pidió firmar contratos por servicios que ellos habían prestado voluntariamente para disfrazarlos de gastos y cobrarlos a cargo de la deuda política, mecanismo que el TSE ha catalogado de incorrecto.

Evidentemente, simular como gasto, mediante un contrato, un servicio prestado de forma voluntaria para que el dinero o bono resultante, finalmente ingresara a las arcas del PAC, por medio de una forzada donación, es un acto doloso, censurable y reprensible.

Si este artificio hubiera sido utilizado por otra agrupación política, no dudamos que Ottón lo hubiese censurado con vehemencia, señalándolo como un acto de corrupción intolerable.

Al respecto, es harta conocida la sentencia condenatoria de los tribunales de justicia contra un alto dirigente, un funcionario y el propio PAC por ese tipo de ilícitos cometidos en la campaña del 2010, aunque tal práctica era de curso corriente también en las elecciones del 2006, según fue revelado y documentado por varios diputados en la citada comparecencia de Solís, quien se desempeñó como candidato presidencial en ambas ocasiones.

El caso de su evidente incoherencia se refiere a la excusa expresada una y otra vez ante las reiteradas interpelaciones de los congresistas para justificar su permanencia en ese partido aún después de haber manifestado que si el partido era condenado por estafa este debería desaparecer.

Su alegato de que la estafa fue cometida por las personas condenadas por los tribunales y no por el partido es una falacia, una argucia inaceptable, por cuanto fue el PAC quien pretendió engañar al TSE al presentar la liquidación de gastos, incluyendo los contratos falsos, y sería el partido, no los personeros condenados, el beneficiado con el dinero de la deuda política.

Pero pese a la condena en estrados judiciales, las palabras de Ottón fueron vanas, palabas huecas al fin y al cabo, ya que siguió como diputado del PAC y fue protagonista como líder de ese partido en el proceso electoral del 2018.

Las respuestas de Ottón en la comparecencia citada puso en evidencia que su discurso ético es acomodadizo, severo con sus adversarios políticos pero permisivo con su partido y su gente, exigiendo rigurosidad a otros pero siendo él mismo tolerante,  así como también que su pregonada coherencia entre lo que dice y lo que hace no siempre es observada.

Si le interesa recibir información diariamente:

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...