Luis París: La obstinación de José María

A Liberación Nacional le será difícil superar la profunda crisis que atraviesa desde hace algunos años -agravada hoy por la obstinación y el fracaso de José María Figueres.

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Luis París Chaverri, Ex Embajador.Luis Paris Chaverri

A pesar del deterioro de su imagen y del rechazo mayoritario de los ciudadanos expresado una y otra vez en las encuestas de opinión pública, el expresidente José María Figueres Olsen se obstinó en intentar su reelección con el resultado negativo que ya conocemos.

Con desdén desatendió el consejo sensato y la solicitud oportuna de sus colegas expresidentes para que desistiera de sus aspiraciones y le evitara así una nueva derrota al Partido Liberación Nacional (PLN).

El fracaso de José María en el proceso electoral que culminó el pasado 3 de abril es un duro golpe para él, pues se puede afirmar, objetivamente, que constituye el punto final de su aspiración a un nuevo mandato y que probablemente le disminuirá su liderazgo a lo interno del partido.

Pero esta es una realidad que aparentemente él y algunos de sus colaboradores se niegan a aceptar, puesto que circulan rumores de que insistiría nuevamente en una candidatura para el 2026.

Pareciera que la aspiración de volver a dirigir los destinos del país es el proyecto de vida de José María desde que la Sala IV rehabilitó la reelección presidencial.

El revés sufrido en la convención del 2017 contra Antonio Álvarez Desanti, fue una señal clara de que ya no contaba con el apoyo de la mayoría del liberacionismo que con entusiasmo lo habían llevado a la silla presidencial en 1994, pero tercamente hizo caso omiso de ese mensaje y presentó nuevamente su precandidatura en el 2021.

En esa ocasión logró el triunfo con apenas el 35% de los votos y gracias a una reforma estatutaria transitoria que eliminó la disposición que exigía un mínimo del 40% para ganar la convención; sin esa reforma, adoptada a raíz de la pandemia, hubiera tenido que ir a una segunda ronda, con la probabilidad de un resultado adverso.

Creo que el ego, la ambición y la tozudez, espoleados por la adulación y el bombo de la gente a su alrededor, de oportunistas que en política abundan, se han impuesto a la perspicacia y la sensatez que indican tajantemente la inviabilidad de su pretensión.

Pero el revés sufrido por José María también perjudica seriamente al PLN, ya que la tercera derrota consecutiva de la más longeva agrupación política del país, sin duda alguna, profundiza su crisis y es presagio de un futuro incierto y sombrío.

Desde la vergonzosa derrota del 2014, la cúpula liberacionista ignora el contundente mensaje del electorado, no hace la tarea de reflexión y autocrítica necesaria para enmendar el rumbo, minimiza los problemas de falta de probidad de algunos de sus dirigentes y no aplica los correctivos ni las medidas precautorias para evitarlos, se resiste a renovar sus liderazgos  y esa actitud ha sido la causa de los descalabros sufridos en 2018 y en 2022.

A Liberación Nacional le será difícil superar la profunda crisis que atraviesa desde hace algunos años -agravada hoy por la obstinación y el fracaso de José María- si su alta dirigencia sigue ignorando las demandas de probidad del electorado y si, en vez de un verdadero proceso de renovación,  prevalecen algunos liderazgos que la ciudadanía rechaza.

Además, el PLN debe retomar la  vocación de estudio de los problemas nacionales y la capacitación de sus cuadros dirigentes, actividades prioritarias en sus primeras tres décadas de existencia, si quiere volver  a ser el partido con un planteamiento y un proyecto ideológico y programático sólido y claro, basado en las ideas y principios de la socialdemocracia internacional, ajustado a las realidades económicas, sociales y políticas costarricenses.

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