Luis Paulino Vargas: Democracia sitiada

Usted tiene derecho a opinar lo que mejor le parezca de los sindicatos. Pero aquí el tema es otro. Porque los sindicatos siguen siendo una institución importante en sociedades que se precien de democráticas

Luis Paulino Vargas Solís, Economista (Ph.D).

Durante los días de la reciente huelga en la Caja, publiqué algunos comentarios en tono a la vez crítico y propositivo. Básicamente traté de dar un mensaje: entre las diversas debilidades se le puedan señalar a los sindicatos, quizá la principal es su poca, casi nula legitimidad ante la ciudadanía, y, en particular, ante las clases trabajadoras del sector privado. Insistí en un detalle: la urgencia de replantear a fondo las estrategias políticas de los sindicatos: en la comunicación, en la toma de posiciones, en sus expresiones públicas, en su estilo de relacionamiento con las élites políticas y los partidos. Incluso repensar el papel de la huelga, porque aunque ésta sea un derecho fundamental, no necesariamente es la estrategia más eficaz ni más prometedora en cada momento particular.

Recibí críticas (más bien descalificaciones) por parte de personas que prefieren aferrarse a la visión ortodoxa, que es también una visión principista, o sea, un enfoque que postula principios inflexibles y de acatamiento obligatorio, cualesquiera sean las circunstancias o condiciones (culturales, económicos, políticas, ideológicas, etc.) que se enfrenten.

Ayer se aprobó en primer debate un proyecto de ley de “regulación de las huelgas”, que es una afrenta para la democracia de Costa Rica, y signo del retroceso autoritario que vivimos. Se está construyendo una democracia sitiada, que por ello mismo es solo un cascarón de democracia. Queda el refugio de las redes sociales para expresarse, porque ni es posible hacerlo en los medios –sujetos a los grilletes de una uniformidad ideológica que corrompe y estandariza– ni tampoco en la calle, cuando la protesta ciudadana queda tipificada como delito.

Usted tiene derecho a opinar lo que mejor le parezca de los sindicatos. Pero aquí el tema es otro. Porque los sindicatos siguen siendo una institución importante en sociedades que se precien de democráticas. Es cierto que el neoliberalismo y la globalización han tenido notable éxito a la hora de debilitar los sindicatos en todos lados. Pero el precio que se paga por ello es muy alto, y en los países ricos lo vemos bien reflejado: la creciente inequidad y precarización fracturan hoy sus sociedades, desbaratan los acuerdos sociales y ponen en gravísimo riesgo la propia democracia.

Ese es el triste camino por el que transitamos hoy en Costa Rica.

 


Luis Paulino Vargas, (Dr).
Es economista, profesor y catedrático universitario, es Director del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la UNED. Autor de 12 libros y ganador del premio Aquileo Echeverría

Del mismo autor le podría interesar:

 

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...