Luis Paulino Vargas Solís, Economista, investigador independiente jubilado.

  1. El presidente Chaves justificó su propuesta de referendo, aduciendo que así se pavimentaría la ruta al desarrollo de Costa Rica. De ahí, el título de “jaguar” que quiso encaramarle, en obvia referencia a los “tigres asiáticos” (Corea del Sur, Taiwán, Singapur).
  2. La propuesta, sin embargo, es de un simplismo realmente ofensivo: se limita a desmantelar los controles que actualmente existen, y que fueron concebidos, a lo largo de los años, como un conjunto de dispositivos que intentaban garantizar transparencia en las decisiones y correcto uso de los recursos, en los procesos de compras e inversiones públicas. Es obvio que aquí se colaron, una vez más, las pasiones y resentimientos que usualmente mueven el proceder del presidente Chaves, cuya animadversión hacia la Contraloría, y hacia la propia contralora, es nivel berrinche.
  3. Es innecesario venir a recordar que, a pesar de tales controles, muchas veces se dieron irregularidades, lo cual, lejos de ser un argumento para aflojar esos mecanismos, es un llamado de atención para afinarlos y mejorarlos, en búsqueda de un equilibrio, siempre complejo, elusivo y demandante, entre flexibilidad y control, eficiencia y rendición de cuentas. Nunca ningún mecanismo de control será perfecto, y nunca estará blindado frente al error. Pero desmantelarlos no es precisamente una opción sensata, excepto si el propósito es soltarle amarras a la corrupción ¿Es eso lo que le interesa a Chaves?
  4. Sugerir que eso conducirá al desarrollo de Costa Rica, y, al decirlo, establecer un paralelismo con los “tigres asiáticos”, es el más completo disparate que nadie podría decir. Dicho con gentileza: nuestro presidente ignora totalmente las complejas y multifacéticas estrategias de política, en las cuales se basaron los “tigres asiáticos” para alcanzar los brillantes resultados económicos que lograron.
  5. Para mejor ilustrar el punto anterior, baste recordar los dos proyectos de inversión que tanto interesan al presidente, y que este explícitamente ha citado como motivación para esta propuesta: Ciudad Gobierno y la construcción de una marina en Limón. El primero goza de amplio consenso; posiblemente nadie en Costa Rica estaría en desacuerdo. Pero no es del tipo de proyectos que sientan las bases para un desarrollo futuro más sólido en la económico, y más justo e inclusivo en lo social. El segundo es seguramente más polémico, y tampoco es un aporte significativo para ese futuro más floreciente del que hablo. Es por lo menos iluso, para no decir que simplemente mentiroso, sugerir que ahí hay una solución de fondo para los gravísimos problemas de empleo, pobreza, tráfico de drogas y violencia que sufre hoy Limón. Tener esto presente, clarifica mejor la confusión alrededor del concepto de desarrollo, que prevalece en el actual gobierno.
  6. Propuestas tan burdas y grotescamente simplistas, nos advierten que nuestro presidente más bien apuesta al subdesarrollo y el retroceso, y, por cierto, no solo en lo económico, sino, todavía más, en lo social y ambiental. Tal es, precisamente, lo que venimos observando en las ejecuciones prácticas de su gobierno, con el brutal recorte a los servicios y programas de educación, salud, inversión pública, ciencia y tecnología, vivienda popular, red de cuido, arte y cultura, como también en su cómplice desinterés en materia de seguridad pública, la chambonada en materia energética, su desprecio e irrespeto al medio ambiente y sus toscas propuestas privatizadoras. Nada de esto recuerda la experiencia de los “tigres asiáticos”. Todo lo contrario, más bien.
  7. Inadvertidamente se cuelan aquí el gusto de Chaves por los manejos corruptos, opacos e irregulares. De ahí, asimismo, su furia frente a los controles y las exigencias de rendición de cuentas y transparencia, y su odio hacia la instituciones y personas a cargo de esas labores. Se adivina que el sueño de Chaves es hacer festín con los recursos públicos, sin otro límite como no sea su gusto y su capricho. Es lo que ha caracterizado su gobierno y lo que define su estilo, el estilo propio de alguien que, carente de ideas, de propuestas y de liderazgo, quiere que todo se lo pongan facilito y en bandeja.
  8. Ya se ha hecho ver que hay buenas razones para creer que esta propuesta es inconstitucional. O sea: viene a ser uno más, en el largo listado de los esperpentos jurídicos que nacen en Casa Presidencial. Seguramente sucumbirá estrepitosamente, tal cual ocurrió con los adefesios que la antecedieron. Lo cual, como bien se sabe, pondrá en marcha los usuales mecanismos propagandísticos, agresivos y calenturientos, con el objetivo de atizar el conflicto y la confrontación, lo que, al cabo, parece ser el único alimento que logra insuflarle vida al chavismo.
  9. En conclusión: estamos ante una propuesta que cristaliza una opción por el fracaso, el subdesarrollo y la corrupción.
Luis Paulino Vargas Solis

Por Luis Paulino Vargas Solis

Economista, investigador independiente jubilado.