Luis Paulino Vargas Solís, Economista.

La actitud de los bancos -de todos los bancos- es de total indiferencia. Zafalomos incurables, su respuesta es siempre un “porta’mi” que resulta francamente insultante.

Conozco de cerca un caso, el cual implicó, para la persona afectada, la pérdida de cerca de ₡10 millones. Al presentar su caso ante el banco respectivo, esta persona lo planteó básicamente en estos términos: “si, es cierto, cometí un error y me dejé embaucar, lo que implicó que di información que jamás debí dar, pero también es cierto que se dieron retiros por montos que generalmente rondaban los ₡500 mil, realizados desde diversos cajeros automáticos ubicados en distintos lugares, y los cuales se realizaron casi simultáneamente, a intervalos de dos o tres minutos el uno respecto del otro

¿Cómo es posible que el banco no tuviera dispuesto ningún mecanismo de alerta automática que frenara algo que, evidentemente, resultaba anómalo?”.

En resumen, esta persona le planteó al banco lo siguiente: “asumo mi cuota de responsabilidad, pero es deber de ustedes asumir la cuota que a ustedes les compete”.

La respuesta del banco es la que ustedes pueden imaginar: obligó a la persona afectada a asumir la totalidad de la pérdida.

Esto debe frenarse. No es admisible tal grado de indiferencia e irresponsabilidad por parte de los bancos.

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Luis Paulino Vargas Solis

Por Luis Paulino Vargas Solis

Economista, investigador independiente jubilado.