Luis Paulino Vargas Solís: Grandes mujeres en el deporte de Costa Rica – De María del Milagro a Yokasta

Hoy, más que nunca, Yokasta merece nuestro aplauso, nuestro cariño, admiración y agradecimiento.

Luis Paulino Vargas Solís, Economista.

Noviembre 1973. En Guatemala se realizaban los I Juegos Deportivos Centroamericanos. Una niña de 12 años causó delirio en Costa Rica: sus 13 medallas de oro y una de plata implantaron una marca jamás superada, y la convirtieron en la reina indiscutible de aquel encuentro regional. Su nombre: María del Milagro París Coronado. Luego, en lo que fue una labor pionera que abrió brecha, ella cosecharía muchos otros triunfos, como cuando en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1974 en República Dominicana, no solo le dio a Costa Rica la primera medalla de oro jamás obtenida en ese tipo de encuentros, sino que ganó un total de tres oros, así como dos platas y un bronce. En los II Campeonatos Mundiales de Natación, realizados en Cali, Colombia, en 1975, fue quinta en la final de los 100 metros mariposas. Pero, todavía más, fue ella la primera atleta costarricense, mujer u hombre, que logró un sitio en una final olímpica, como sexta clasificada en los 100 metros mariposa de Moscú, 1980.

Poco después llegan las hermanas Poll Arhens.

Silvia, la mayor, obtuvo 10 oros en los XV Centroamericanos y del Caribe de 1986. En los X Juegos Panamericanos (Indianápolis, agosto 1987), obtuvo un total de 8 medallas, incluso tres de oro. También fue nuestra primera medallista olímpica, con su plata en 200 metros libres en los XXIV Juegos Olímpicos de Seúl, Corea del Sur (septiembre 1988). Una plata que debería ser reclamada como oro, ya que la ganadora del evento (Heike Friedrich) formó parte de aquel contingente de nadadoras de Alemania del Este (Kornelia Ender y Kristin Otto las dos más famosas), cuyas carreras quedaron irreparablemente manchadas por el doping.

Luego, durante los noventa y hasta los primeros años del siglo XXI, Claudia Poll cosechó tal cúmulo de logros, que fue reconocida como la deportista costarricense del siglo XX. Ello incluyó un oro y dos bronces olímpicos; cinco oros, una plata y dos bronces en campeonatos mundiales (piscina corta y larga); tres récords mundiales y toda una plétora de otras condecoraciones en torneos de élite a nivel mundial (como los Pan-Pacífico). En 1997, la revista Swimming World Magazine la designó la mejor nadadora del mundo.

La brillante historia de estas tres grandes nadadoras, hoy tiende a caer en el olvido. Incluso a la prensa deportiva, demasiado entretenida con el fútbol y esclava del cortoplacismo, le cuesta recordarlo. Por eso he querido destacarlas con cierto detalle.

En el siglo XXI, varias mujeres deportistas costarricenses han escalado muy alto. Shirley Cruz, en el fútbol, entre muchos otros lauros alcanzados, fue dos veces campeona de Europa y seis de Francia. En el atletismo, Andrea Vargas, con medallas ganadas en los Juegos Panamericanos y Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, es, con toda seguridad, una de las mejores del mundo en la especialidad de los 100 metros vallas.

Y, por supuesto, las campeonas del boxeo: Hanna Gabriel, quien abrió brecha, y, enseguida, Yokasta Valle, una chica que -como las hermanas Poll- nació en Nicaragua, pero la cual, igual que las Poll, ha llenado luego de triunfos y ha sido motivo de orgullo para Costa Rica.

La noche del viernes 29 de marzo, suciamente le arrebataron a Yokasta un triunfo para el que ella había hecho merecimientos. Tristemente eso es el boxeo: desde siempre manchado -como ningún otro deporte- por la muy plausible sospecha de corrupción.

Hoy, más que nunca, Yokasta merece nuestro aplauso, nuestro cariño, admiración y agradecimiento.

(Nota: este recuento no pretende ser exhaustivo, ni mucho menos. Simplemente seleccioné las que, según mi humilde parecer, son las siete mujeres que lograron escalar más alto a nivel mundial. Es seguramente justo mencionar el nombre de otras mujeres que le han dado logros notables a Costa Rica, entre ellas la bolichista Marie Ramírez, y, entre las atletas actualmente activas, la surfista Brisa Hennessey, así como aquel grupo de excelentes nadadoras -Marcela Cuesta, Montserrat Hidalgo, Natasha Aguilar (de grata memoria)- que acompañaron a Silvia Poll en los Panamericanos de 1987, en los que, lideradas por Silvia, conquistaron una plata y dos bronces en relevos. Para ellas y para todas las que he omitido, va también mi homenaje de admiración y reconocimiento)

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