Luis Paulino Vargas Solís, Economista.

La tormenta se desató una vez que se hizo público que el Banco Central solicitaba a los principales bancos comerciales y a la misma Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), datos individualizados -con cédula y todo- de los créditos, deudas y depósitos que las personas tenemos. De ahí en adelante, los dioses del olimpo financiero entraron en encarnizada guerra: la SUGEF y el sindicato de bancos, conocido como la ABC, contra el Banco Central. Luego la hecatombe se agravó cuando también la UCCAEP empezó a lanzar sus mortíferas bolas de fuego.

El Banco Central dice que esa información es necesaria para generar estadísticas muy importantes. Sin embargo, me parece que sus explicaciones son muy generales, y, por ello mismo, poco satisfactorias. Por ejemplo: si se trata de evaluar el nivel de endeudamiento de la población, no veo convincente que pueda hacerse con datos individuales, puesto que cada persona es por lo general parte de un núcleo familiar o de un hogar. El que la persona estuviese muy endeudada, no significa necesariamente que el hogar lo esté, ya que este podría tener varias fuentes de ingresos. No está claro que las estadísticas que el Banco Central solicita permitan evaluar tal cosa.

Hay quienes defienden esa solicitud de información como un ejercicio de transparencia. La verdad, no creo que lo sea: el Banco Central -que es, ella misma, una institución opaca y remisa a toda rendición de cuentas- se va a guardar esa información para sí mismo, y se limitará elaborar las estadísticas que le interesan.

Esa transparencia tendría sentido si habláramos del Ministerio de Hacienda y de la Caja del Seguro Social, ya que ese tipo de información, cruzada con alguna otra, les ayudaría a controlar el fraude tributario y la evasión de cuotas de la seguridad social. Pero nada de eso es del interés del Banco Central y, la verdad, no imagino que este quiera ensuciarse las manos con ese tipo de broncas.

Todo lo cual me hace preguntarme acerca de la desmesurada reacción del gran empresariado ¿Por qué tan asustadizos si en el vecindario no hay fantasmas? El Central se limitará a hacer sus estadísticas, y de ninguna manera se pondrá a cruzar información para ver quién pago y quién no pagó impuestos y seguridad social. Encerrados en su iglesia, y aferrados a sus dogmas, ese tipo de “pequeñeces” jamás distraerán su atención.

Pero, por otra parte, no es asunto que deba extrañarnos: esto confirma la cultura del secretismo y la ocultación que nuestro empresariado cultiva con especial esmero. Lo cual es también inherente a la cultura de la evasión y el fraude tributario, tan extendida entre los ricos de Costa Rica.

Al fin y al cabo, eso es lo que subyace a esta tormenta en el olimpo.

#bancocentraldecosta #sugef #AsociaciónBancariaCostarricense #evasiónfiscal #CajaCostarricensedelSeguroSocial #secretismo

 

Luis Paulino Vargas Solis

Por Luis Paulino Vargas Solis

Economista, investigador independiente jubilado.