Luis Paulino Vargas Solís.
El concepto de “economía jaguar” no es original del chavismo: se lo hurtaron al Bank of America, uno de los “holdings” bancarios más poderosos del mundo.
En un informe emitido en febrero de 2024, ese banco transnacional quiso establecer un símil entre la economía costarricense y los “tigres asiáticos”: Taiwán, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong.
De ahí lo de “jaguar”. Lo cual clarifica cuál fue el mensaje que se quiso dar: según Bank of America nuestro desempeño económico sería comparable al de los “tigres”.
Y, como sabemos, eso ha alimentado el ruido ensordecedor que mete la propaganda chavista.
¿Tiene eso algún sentido que podamos tomarnos en serio?
Lo cierto es que la ocurrencia es graciosa pero no resiste ningún examen ni medianamente riguroso.
Para empezar –y esto es muestra de una escandalosa falta de rigurosidad– ese banco se dejó impresionar por un crecimiento económico apenas mediano durante un corto período de unos tres años.
Ya desde ahí la idea sale dándose trompicones.
Pero, sobre todo, hay que tener claro que los elementos clave que caracterizaron las experiencias de los “tigres”, están ausentes en nuestro caso.
Me refiero, principalmente, a lo siguiente:
- Los “tigres” mantuvieron tasas de crecimiento anual en los alrededores del 7% a lo largo de cerca de 35 años, aproximadamente entre 1960 y mediados del decenio de los noventa.
- En todos los casos ese acelerado dinamismo económico era el resultado de políticas de desarrollo basadas en una fuerte intervención estatal, lo cual incluyó una gran apuesta a la investigación en ciencia y tecnología, dirigismo estratégico sobre las inversiones, limitaciones a la inversión extranjera y a las importaciones.
- Claramente los “tigres” se inspiraron en la exitosa experiencia del “milagro japonés”, el cual empezó unos 15 años antes que iniciase el ascenso de los “tigres”. Estos replicaron muchas de las estrategias de política aplicadas por Japón, tal cual, posteriormente lo hizo también China, cuyo espectacular ascenso inicio a fines de los años setenta y mantuvo tasas de crecimiento en el orden del 10% anual, durante casi 30 años, hasta 2007. Esto último es un hecho sin precedentes en la historia del capitalismo mundial, ya que, incluso, superó los espectaculares logros de Japón (crecimiento en el orden del 9,0 a 9,5% durante más uno 27-28 años).
- Incluso podríamos considerar los exitosos casos de la Alemania Federal y Francia durante los 30 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La primera crecía a un ritmo promedio cercano al 6% anual; la segunda por encima del 5% anual. En sus casos, ese ritmo de crecimiento resultaba más notable puesto que eran economías –sobre todo la alemana– que tenían una significativa experiencia industrial.
El caso de Costa Rica está lejos de parecerse a ninguno de los anteriores.
- Nuestras políticas de desarrollo se sitúan en las antípodas de las que, en su momento, aplicaron Japón, los “tigres” y luego China, incluso las que aplicó Alemania con su “economía social de mercado”, o las que desarrolló Francia con su “planificación indicativa” y sus grandes empresas estatales.
- Segundo, el dinamismo que nuestra economía ha logrado es muy inferior al de esos países asiáticos e, incluso, claramente inferior al de esas dos economías europeas.
- Según la demagogia chavista, los años del chavesato son los años de la “economía jaguar”. Deberíamos, entonces, ver los datos para el período comprendido entre 2021 y 2025. En ese lapso la economía costarricense creció a una tasa anual promedio del 4,7%. Ese promedio se ve favorecido por el notable incremento de los flujos de inversión extranjera directa recibidos, lo cual a su vez es fruto de condiciones internacionales excepcionales asociados a procesos de reestructuración por parte de las grandes corporaciones transnacionales, las cuales, en el período pos-pandemia, decidieron redirigir sus inversiones hacia países relativamente cercanos a Estados Unidos, tal cual es el caso de Costa Rica. Es una tendencia que ya se ha agotado y que seguramente no se repetirá.
- Si rompemos la camisa de fuerza impuesta por la politiquería y miramos un período más largo, digamos del año 2000 hasta 2025, veremos que la tasa de crecimiento promedio para ese lapso de un cuarto de siglo fue del 4,4% (o 4,3% si miramos el período 1991-2025), apenas ligeramente más baja que el registrado en los años “jaguares” del chavesato, favorecidos, como ya dije, por evoluciones internacionales irrepetibles. No olvidemos que ese período largo incluye dos momentos de crisis: 2007-2010 (crisis financiera mundial y Gran Recesión) y 2020 (pandemia), lo cual jala hacia abajo el promedio. Pero si observamos el período extendido entre 1991 y 2025, debemos recordar otros momentos de trastorno internacional que, en algún grado, afectaron negativamente la economía costarricense: la crisis mexicana y el “efecto tequila” en 1995; la crisis del sudeste asiático, de Rusia y de Brasil en 1997-1998; el estallido de la “burbuja punto-com” en 2001.
Anotación final
El único período histórico para el cual la idea de “economía jaguar” pudo tener algún sentido, fue el comprendido entre 1950 y 1979, o sea, el período correspondiente al proyecto desarrollista-socialdemócrata.
Durante ese lapso de casi 30 años, la economía costarricense creció al 7,1% promedio anual, prácticamente igual al que lograron los “tigres asiáticos” y, además, un 65% más alto que el promedio del período neoliberal.


