Luis Paulino Vargas Solís, Economista.

1) Esta protesta jamás debió ocurrir. Todo lo que este gremio profesional venía planteando desde hace meses, era tan razonable como necesario. En bien de la Caja, de las personas usuarias y de Costa Rica entera, debió ser resuelto hace mucho. Los nueve puntos del acuerdo firmado ayer lo ratifican: ahí no sobra nada ni hay exceso ni abuso alguno, cada punto es importante, perfectamente sensato y debe ser atendido. Si no se hizo fue porque Marta Esquivel, presidenta de la Caja, no quiso que se resolviera, porque no tuvo la buena voluntad ni la capacidad gerencial y administrativa ni el liderazgo para hacerlo. Es lo característico del gobierno de Rodrigo Chaves, con mucho el gobierno más inepto y corrupto que logro recordar.

2) Es especialmente sintomático, y no debe pasar inadvertida, la forma como Esquivel pretendió atender la emergencia: recurrió al pago de servicios privados con costos muy superiores a lo que habría implicado pagar lo que los especialistas solicitaban. Todo lo cual coincidió con la turbia presentación de una propuesta para crear una empresa por medio de la cual la Caja vendería servicios. Luis Paulino Vargas Solís: La protesta de especialistas de la Caja y su desenlace Lo cual me hace recordar cuando, en un discurso pronunciado hace unos meses, la señora Esquivel puso en duda el principio de universalidad de los servicios de la Caja. Algo inaudito, que nadie, jamás, se habría atrevido ni siquiera a insinuarlo.

3) Los signos son muy claros: a Chaves y a Esquivel les mueve un interés de privatización. Es imposible negarlo. Y tenerlo presente, también ayuda a entender por qué Esquivel -totalmente apoyada por Chaves- ha buscado dañar la Caja de tantas y tan variadas formas. Es la forma a través de la cual buscan justificar sus ínfulas privatizadoras. Por eso Chaves la sostiene en su puesto: porque está cumpliendo la misión que le encomendó. Por eso la renuncia de Esquivel de muy poco serviría, si es que pudiese servir de algo. La razón es obvia: quien la sustituya vendría a cumplir el mismo cometido.

4) El discurso neoliberal cuestionaba este movimiento de protesta, apelando a los derechos de la “persona usuaria” o, en el colmo de la ignorancia, a los derechos del “ciudadano usuario”. Según el maniqueísmo reduccionista, característico de la “metafísica del libre mercado”, simplifican como un problema estrictamente individual, lo que fundamentalmente es un problema social, de alcances colectivos. Porque eso es la Caja: una gran empresa colectiva. Y solo desde esa perspectiva de totalidad pueden crearse las condiciones que permitan resolver los problemas en el nivel micro, para garantizar que cada persona reciba la atención a la que tiene derecho y que se merece. Por eso la categoría de “ciudadano usuario”, usado de la forma como esta gente lo hace, es una idiotez: en cuanto ciudadana o ciudadano, nos interesan los asuntos de interés colectivo, y no solo lo que me afecta personalmente. Por eso, la lucha justa que el gremio de especialistas planteaba, era una lucha que compartíamos todas las personas usuarias.

5) ¿Qué sigue? Firmar acuerdos con esta gente es una aventura muy riesgosa. El estilo de Chaves, como el de Esquivel, es retorcido, sibilino y malintencionado. Nadie debe confiarse. En cualquier momento, de forma más o menos desembozada o abierta, podría venir el boicot. Los sindicatos médicos, y toda la ciudadanía, debemos estar vigilantes.

Por Luis Paulino Vargas Solis

Economista, investigador independiente jubilado.