Luis Paulino Vargas: Soy un sobreviviente del cáncer de próstata

Me fortalece saberme acompañado: otros hombres, de similar o mayor edad que la mía, enfrentan hoy mismo desafíos similares, o los enfrentaron en un pasado reciente. Un par de ellos se han comunicado conmigo. Su solidaridad, que agradezco en el alma, me ha concedido ánimo y alivio.

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Luis Paulino Vargas Solís, Economista (Ph.D).

Fue el 4 de junio, hoy hace dos meses exactos, que pasé por una cirugía que los médicos llaman prostactectomía radical. Sé, con toda certeza, que hay quienes la han pasado peor. Pero estos dos meses, como también las semanas de zozobra previas a la cirugía, han sido sobradamente difíciles, como para desear no tener que vivirlo nunca más.

Creo que puedo presumir de ser un sobreviviente del cáncer de próstata. Y, sin embargo, las complicadas secuelas de la cirugía están ahí, y conllevan un muy duro compromiso para mi calidad de vida. Es un proceso difícil, que tarda meses, a veces años. Alimento entonces mi paciencia y el optimismo, y, con estos, la esperanza de que tarde o temprano –y ojalá más temprano que tarde– lo superaré definitivamente.

Me fortalece saberme acompañado: otros hombres, de similar o mayor edad que la mía, enfrentan hoy mismo desafíos similares, o los enfrentaron en un pasado reciente. Un par de ellos se han comunicado conmigo. Su solidaridad, que agradezco en el alma, me ha concedido ánimo y alivio. Sé, además, que cada año hay más de 400 fallecimientos por esta causa, y ello me hace entender que, a pesar de todo, soy muy afortunado. Hoy también puedo entender el silencio que rodea a este tipo de cirugías, por razones ya no médicas sino culturales, como asimismo entiendo el daño e incomprensión que ello acarrea.

Sé que nadie quiere nunca escuchar que tiene cáncer, que la sola palabra aterra. Ya pasé por ahí y, cierto, muchas veces lloré, pero también sé que es preferible escuchar esa palabra a tiempo, y no cuando ya se hizo demasiado tarde. También es verdad que sentí mucho miedo de ser intervenido quirúrgicamente, y tuve presente que ahí mismo podía morir. Pero, con certeza, hoy puedo decir que tengo fuerza sobrada para enfrentar y vencer el miedo, sin esperar ni pedir auxilios providenciales de ningún tipo, al desnudo, sin más armas que mi propia voluntad, mis ganas de vivir y mi decisión de vivir la vida.

También sé que he tenido a mi lado al más dulce, abnegado, fiel y amoroso compañero: Jonathan. Es mi esposo pero, por sobre todo, han sido la mano y el hombro que me sostuvieron en los momentos de debilidad, cuando más vulnerable me sentí. Mi deuda con él es infinita. No hay forma como yo pueda agradecerle su amor.


Luis Paulino Vargas, (Dr).
Es economista, profesor y catedrático universitario, es Director del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la UNED. Autor de 12 libros y ganador del premio Aquileo Echeverría

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