Luissiana Naranjo Abarca.

Un par de tetas

Del año de mi nacimiento, se publicó un libro irreverente para la
época. Cuando los pechos protagonizaron un momento histórico, desde y
para las mujeres, fue, la quema de brassieres de las feministas de los años
sesenta.

Representó la liberación de las mujeres por una sexualidad impuesta; una
rebeldía contra la industria de la moda que las sometió a un prototipo de
mujer. Para aquellos que las minimizan y les dan una connotación de
debilidad o torpeza. O la resumen solo en placer o posesión y dominio.
Cuando en realidad, además de erotizar, amamantan.

En el Renacimiento surgieron muchas obras que destacan los pechos no sólo
como maternales y eróticos, sino también como políticos.
En la Revolución Francesa, el símbolo de la patria es una mujer con el torso
desnudo. El amamantar, incluso, se convirtió en un acto de propaganda
contra la aristocracia que contrataba a las nodrizas.

Sí, son símbolo de libertad, aún si se refieren a lo materno. Las madres
durante el fascismo, las madres mexicanas de la posrevolución, todas tienen
el papel de participar como reproductoras de los nuevos ciudadanos. No solo
pueden ser vistas como “un par de tetas” o como una fijación masculina. Es
curioso incluso, cuando muchos las señalan cuando se pierde un partido y
se refieren a los jugadores como: “tetas son un poco de tetas”. Ojalá las
tuvieran para demostrar o connotar habilidad, ingenio y fortaleza. No lo
contrario.

¡Y qué dice la iglesia de la desnudez, de un pecho amantando? La imagen de
la Virgo Lactans representa una fascinante paradoja “Él, quien sustenta
todas las cosas incluyendo a María, permite que ella lo sustente”.
Contradictoriamente, el “destape” de la Madonna coincide con nuevas
manifestaciones en contra de la representación del amamantamiento.

En fin, estamos claros, que un dorso, unas nalgas, unos pechos eróticos o
amamantando reflejan distintas maneras en perspectiva. No queremos solo
asumirlo como arte, como poesía visual, como erotismo o pornografía sino
como una contemplación del progreso o retroceso de cómo nos percibimos,
de cómo permitimos aún que nos miren, de cómo nos siguen demarcando
los preceptos de la moral o de la inmoralidad, de la ética o inexistencia de la
misma; en meros y meros conceptos.

En el caso femenino; es observar la continuación histórica de ser mujeres
con cuerpo y raciocinio, con inteligencia y sentido maternal. No solo para
contenidos publicitarios o deportivos.

Todavía en esta época la desnudez se traduce en vulgaridad, aún en espacios
cibernéticos. Es lamentable que en espacios como Facebook tan solo en años
anteriores, se restringiera imágenes de mujeres amamantando, pues eran
tildadas de “obscenas”. Es mítico que nuestra civilización occidental haya
sensualizado todo, aun lo más natural para crearle el morbo de la perdición.
Yo estoy feliz con mi par de tetas porque puedo demostrar que además de
producir placer y afirmar mi sensualidad femenina, di de amamantar a mi
hija, la supe criar, y sin “un par de huevos”, valga mi contraposición; y he
hecho que muchos de esos pares no me lleguen ni al tobillo.

Me encantaría proponer el reto de:

“tetas/cerebro/vagina/corazón” versus “pene/cerebro…” o ellos tienen algo
más… ¡ahhh, sí! súper egos