Ma. Enriqueta Guardia: A Propósito de Louis Feron, un artista francés en Costa Rica

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Louis Feron

María Enriqueta Guardia Yglesias.

Europa sufría de la Gran Depresión; era el año 1934 y el joven escultor Louis Feron decidió aceptar una oferta de trabajo del Secretario de Fomento de un pequeño país. Fue así como, a partir de ese momento y durante los doce años que permaneció en Costa Rica, realizó un trabajo muy interesante en los campos de la orfebrería y la escultura.

Ante la vasta y buena obra realizada por este artista en nuestro país, llama poderosamente la atención que, muy tímidamente, lo califican de artista o de escultor y se refieran a él, más bien, como un magnífico cincelador y orfebre, tal vez por el menosprecio que, tradicionalmente, hemos tenido por la obra artesanal. La doble condición de escultor y de orfebre es, en Feron, inseparable, y su obra en orfebrería fue, además de muy vasta, muy importante en la Costa Rica de la época. Un diseño bello y original, técnicas empleadas con rigurosidad y un nuevo concepto para elaborar cada pieza como única hicieron que, pronto, se le distinguiera y se le encargaran toda clase de trabajos.

En 1942, elaboró un tabernáculo de plata pura para la Iglesia de la Agonía de Alajuela en el cual reinterpreta el Tabernáculo de St. Trophine, en Arles. Este repujado al martillo y cincelado fue el trabajo de orfebrería más grande e importante que realizó Louis Feron en Costa Rica. Sin embargo, algunos dicen que, en 1949, lo fundieron para reutilizar la plata. Es un hecho que no supieron valorar la obra artística y 107 libras de plata eran una tentación… El pueblo de Alajuela se dejó arrebatar esta joya de orfebrería que, no solo valdría millones  ‒porque quien la elaboró fue un artista y no un artesano‒ sino, también, porque este artista se hizo famoso y es considerado entre los pocos grandes orfebres de este siglo.

 

Báculo Monseñor Odenthal, Feron

 

Mauro Fernández, Colegio Superior de Señoritas, Feron

Las medallas para galardonar a los premiados en Artes Plásticas del año 1936 fueron, también, creación suya. La del primer premio en Pintura fue elaborada en oro de 21 quilates. Está diseñada en forma de medallón para ser colgada en una cadena y firmada al reverso.

Su trabajo como orfebre fue muy intenso ya que, en 1935, abrió su propio taller en San José. A este ‒que mantuvo abierto por 10 años‒, concurrieron personas particulares para que les elaborara los más variados objetos. Desfilaron, entre sus clientes, Monseñor Sanabria, Monseñor Solís y Monseñor Odenthal, quienes le solicitaban objetos religiosos, pectorales y anillos que Louis Feron convertía en piezas bellísimas.

El Gobierno de ese entonces también le hizo encargos especiales, como una llave de la ciudad, de 6 pulgadas en oro, que el Dr. Calderón Guardia le obsequió al dictador Batista de Cuba, o el mango de oro para bastón que le fue entregado a otro dictador ‒Anastasio Somoza García‒ en 1943.

En el tiempo que residió en Costa Rica, elaboró más de 120 piezas de las cuales hacía con un diseño único. Su primer trabajo fue en 1935: un cáliz y una patena de plata repujada que el pueblo donara a la Basílica de los Ángeles para los 300 años de la aparición de la Virgen.

El friso en marquetería, Lucha contra las enfermedades, y los muebles fueron encargos del Dr. Peña Chavarría para el Ministerio de Salud, en 1939, y fue ejecutado por maestros y alumnos de la Escuela de Aprendices de Obras Públicas que el propio Louis Feron dirigía en la época.

 

Salón Dorado, Aeropuerto La Sabana, Feron
Cáliz Virgen de los Angeles. Feron.

Su labor escultórica en este país también fue importante: más de 30 esculturas y bajorrelieves en los cuales utilizó variadas técnicas para realizarlos: tallado en estuco, repujado, cincelado y fundición. Algunos de estos trabajos, como el caso del ahora llamado Salón Dorado del Aeropuerto, el friso de la Aduana de Puntarenas, el medallón de la Escuela de San Ramón, la placa decorativa del Banco Nacional de Costa Rica y el grupo de obreros son relieves; otros, los más, son esculturas de bulto redondo.

En 1939 realizó y donó unos bajorrelieves para la Iglesia de Santa Teresita por la admiración que sentía por el padre Cayito Zúñiga. Estas tallas directas, que representan a los cuatro evangelistas y adornan los arcos de la cúpula, fueron, desgraciadamente, pintados de blanco hace cerca de 30 años, junto con otras obras, como un relieve del mismo autor y un fresco de Francisco Zúñiga.

Para celebrar los 50 años del Colegio de Señoritas realizó el retrato de don Mauro Fernández. Con la técnica del repujado y cincelado hizo un bellísimo trabajo el cual es considerado, por él mismo, como una de sus mejores obras, ya que lo logró con una sola lámina de cobre y sin hacer ni una sola soldadura. Este busto-retrato es una obra de arte que debe ser orgullo del Colegio de Señoritas.

Algunas de sus esculturas las fundía en los talleres del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico (Talleres de Obras Públicas), en donde el artista fue profesor cuando llegó al país y logró, desde ese puesto, transmitir a sus alumnos no solo el conocimiento de las técnicas de fundición sino, también, en alguna medida, el gusto estético.

En 1945, poco antes de su partida, hizo un busto de Rafael Lucas Rodríguez ‒su amigo y colaborador en el relieve de la Historia de Costa Rica‒ que está situado en el antiguo Salón de Recepciones del Aeropuerto. En obras como esta, el escultor logra dotar, al frío metal, de una gran fuerza expresiva que solo la da el conocimiento técnico junto con el conocimiento psicológico del personaje.

Con mucho éxito se estableció en la ciudad de Nueva York, en donde realizó diseños para las famosas casas de joyería: Cartier, Tiffany y Schlumberger. Ha expuesto en famosas Galerías de Arte y, también, ha sido galardonado en varias ocasiones por las más prestigiosas entidades.

Rindamos tributo a este artista escultor y orfebre quien llegó huyendo de los malos tiempos que corrían en su país natal antes de la Segunda Guerra Mundial, pero que dejó parte de su vasta obra con nosotros. Solo lamentamos que, en Costa Rica, no se hubiera desarrollado toda una escuela de diseño en orfebrería a partir de las enseñanzas de este maestro.

 



La autora es académica, curadora de arte y directora del proyecto pinacoteca digital PINCELDe la misma autora le podría interesar:

 

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