Macarena Barahona: En memoria de Francisca Carrasco y las batallas de las mujeres

Volver a narrar los hechos con sólo los rostros masculinos, es recastigar a las mujeres que, como Francisca Carrasco, también ofrendó su vida.

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Macarena Barahona Riera, Poeta y catedrática de la Universidad de Costa Rica.

El ejercicio político se constituye en realidad cuando podemos ejercerlo en la participación del poder político en la creación de la vida política, sus retos para la ciudadanía y los compromisos que se derivan de las decisiones que se toman para el bien común.

Llama la atención en las reflexiones que algunos autores participan en los medios de información sobre la conmemoración de la Batalla del 11 de abril el continuum olvido de la presencia de mujeres en la batalla,  este ejercicio de la memoria en volver a evocar los valiosos y valientes episodios bélicos , sin la sombra de por ejemplo, Francisca Carrasco, que no solo cumplió sus tareas tradicionales de mujer, sino empuño las armas en esas largas horas de Rivas y con otros combatientes, logró rescatar el cañón, pieza de la artillería de gran valor logístico y estratégico, e inmediatamente, volver  a sus funciones de cuidadora de heridos, dadora de víveres y consuelo y limpieza. Fortaleza, arrojo, abnegación, valor y compromiso, características muy femeninas.

Digo esto, porque se sigue ocultando en el diario de la memoria las funciones logísticas y reproductoras de las mujeres, en las batallas del 56, las que cocinan y cuidan de los  heridos y luego a los enfermos del cólera. Sanaron, limpiaron y también enfermaron. Y todo esto es parte de la vida, de la guerra, de la enfermedad y de la muerte. Con gloria, alegría y dolor. Las guerras son espacios donde civiles, milicianos, combatientes, políticos, hombres y mujeres participan en sus diferentes funciones. 

Volver a narrar los hechos con sólo los rostros masculinos, es recastigar a las mujeres que, como Francisca Carrasco, también ofrendó su vida, de ella sabemos por el reconocimiento posterior, pero allá en Rivas, por ejemplo, cuántas mujeres no habrán ayudado a los heridos, a organizar las provisiones, a cuidar moribundos, a los enfermos. Mujeres nicaragüenses, y costarricenses, hombres y mujeres en el ejercicio pleno de la vida, ejerciendo los derechos. 

Políticas públicas del poder político es ir a la guerra y defender la soberanía, y fueron mujeres y hombres los que vivieron estos episodios, y el poder político vuelve a ejercer su deber ante la ciudadanía, y hacia las mujeres invisibles recae el peso de la cuarentena, del cuido de enfermos, de la responsabilidad de los núcleos familiares, del abastecimiento, tanta familias donde son las mujeres las cabezas de familias, trabajan, y organiza. 

Hoy debemos ver con ojos más grandes, y sin las anteojeras del machismo, la participación política de las mujeres, su compromiso con la vida, porque sin lugar a dudas, además de nuestro valioso sistema hospitalario público, de la educación pública, las mujeres en Costa Rica, y en el mundo, están dando una batalla diaria, cada una en su casa, en su trabajo, invisibles, como siempre.

Y cuando contemos estos días, que no se nos olvide, donde estuvieron las mujeres, en el frente de batalla. 

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Macarena Barahona Riera.

Catedrática universitaria, se dedica a la docencia e investigación de temas culturales, políticos y de las humanidades en la Universidad de Costa Rica, autora de diversas publicaciones y articulista en medios de comunicación.

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