Majdi Khaldi: La línea verde marca el límite para la paz

La negativa de Israel a aceptar la frontera de 1967 y un Estado palestino independiente es un rechazo del simple principio de los derechos palestinos. Ningún acuerdo de normalización entre Israel y ningún país árabe cambiará el hecho de que los palestinos no desaparecerán.

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by Majdi Khaldi

RAMALA – El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu declaró que Israel está lista para avanzar con un proceso de «paz a cambio de paz» en vez de «tierras a cambio de paz» (la intención original del proceso de paz en Oriente Medio). Incluso cuando el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump le ofreció a Israel anexar más de un tercio de la ocupada Cisjordania en su plan de paz, garantizando el control perpetuo de los israelíes sobre los palestinos y sus tierras, la coalición del gobierno no logró aceptar la oferta ni llegar a un consenso sobre el plan.
Da igual, a principios de este mes se llevó a cabo un debate en el Knesset (parlamento) israelí para aprobar el acuerdo que normaliza las relaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes Unidos al mismo tiempo que Israel aprobaba casi unidades de 5000 asentamientos ilegales en menos de 48 horas. El texto sobre el cual votaron los políticos no mencionaba el fin de la anexión. De hecho, Netanyahu y varios miembros de la coalición del gobierno hicieron referencia explícita a la expansión de los asentamientos y al rechazo a un Estado palestino independiente, agregando que toda Jerusalén —incluidas las partes anexadas y sitios sagrados— continuaría bajo la completa soberanía de Israel. En vez de una solución de dos estados, su plan se basa en una «Gran Israel», por eso Israel es el único país en Oriente Medio que se niega a demarcar su fronteras.
Israel lleva adelante esta empresa mediante la confiscación de tierras palestinas, aislando a Jerusalén Oriental, fragmentando Cisjordania y acosando a Gaza. Puede hacerlo porque no teme ninguna consecuencia. Algunas de las repulsas a los proyectos previos de asentamiento provinieron de líderes que se opusieron intensamente a cualquier tipo de medidas que responsabilizaran a Israel por la ocupación, ya fuera a través de la Corte Penal Internacional o la prohibición de los productos de los asentamientos. Es interesante que la última expansión de los asentamientos puede funcionar como un llamado de atención para quienes reciben a los funcionarios israelíes con brazos abiertos, creyendo que la «diplomacia del encanto» puede generar un entorno más conducente a la paz.
Pero los hechos son sencillos: Israel no pondrá fin a su ocupación ilegal de buena gana. Por el contrario, está infringiendo sistemáticamente el Artículo 2 del Acuerdo de Asociación con la UE y, sin embargo, continúa disfrutando sus beneficios. Actualmente está normalizando acuerdos con otros países mientras aprueba más asentamientos y demuele más hogares palestinos. Un plan exitoso para la paz no puede evitar ni la rendición de cuentas ni las decisiones políticas audaces necesarias para garantizar los derechos inalienables de los palestinos.
En este contexto, la fuerte condena europea a la aprobación del 15 de octubre para construir asentamientos —que incluye a Francia, España, Italia, Alemania, el Reino Unido y la Unión Europea— muestra que, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Trump, el resto de la comunidad internacional sigue considerando que los asentamientos son ilegales. Un aspecto importante de las declaraciones europeas es que han confirmado cuáles son los «parámetros acordados internacionalmente» del acuerdo de paz, que incluyen poner fin a la ocupación israelí que comenzó en 1967. La verdadera pregunta, sin embargo, es cuándo se convertirán estas condenas en medidas concretas.
Actuar implica no recompensar a Israel con nuevos convenios y revisar los acuerdos existentes para garantizar que la ocupación no obtenga beneficios gracias a ellos. Prohibir los productos de los asentamientos y actuar contra las empresas cómplices del régimen de apartheid impuesto en Palestina va más allá de las demandas de los palestinos, es una responsabilidad legal y un requisito básico para proteger la posibilidad de lograr la paz en la región.
Al mismo tiempo, reconocer al Estado de Palestina y la frontera de 1967 es más urgente que nunca. Seamos claros: aplaudir el reconocimiento emiratí de Israel, pero seguir condicionando el reconocimiento de Palestina al resultado de las negociaciones carece de toda lógica.
Hay muchos ejemplos que demuestran que nuestro enfoque es correcto, el sistema del apartheid sudafricano, por ejemplo, nunca hubiera desaparecido sin un compromiso sólido internacional para aislar al gobierno de la minoría blanca del país. Hoy, una Sudáfrica libre y democrática está en la primera línea solidaridad con Palestina.
Los fracasos del pasado para lograr la paz en Palestina y el resto de nuestra región no debieran evitar que los países ejerzan su responsabilidad para respaldar y promover los derechos humanos como piedra angular de un orden mundial basado en reglas. Esta es la idea que subyace al llamado palestino a una conferencia internacional para la paz en el primer trimestre de 2021. Así como hay alianzas de países que trabajan sobre cuestiones de importancia mundial, como el cambio climático, seguiremos promoviendo una alianza de países que tome medidas concretas para lograr una paz justa y duradera en Palestina y el resto de nuestra región. Aquí es donde se fortalecerán o debilitarán los principios de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el derecho a la autodeterminación.
El rechazo de Israel a aceptar la frontera 1967 y a un estado palestino independiente es un rechazo al simple principio de los derechos palestinos. Ningún acuerdo de normalización entre Israel y cualesquiera de los países árabes cambiará el hecho de que los palestinos no desapareceremos. La existencia de 13 millones de palestinos en todo el mundo es una realidad que la ocupación israelí no puede ocultar. Ya sea bajo el control directo de la ocupación o desde el exilio, los sueños de libertad de los palestinos se han mantenido constantes. Nuestra mera existencia representa un mensaje de esperanza, paz, justicia y libertad, que sigue siendo nuestra arma más poderosa.
Traducción al español por Ant-Translation

 


Majdi Khaldi

Majdi Khaldi es un asesor diplomático de alto nivel del presidente palestino Mahmoud Abbas.

Copyright: Project Syndicate, 2019.
www.project-syndicate.org

 

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