Manuel Rojas Bolaños, Sociólogo, Politólogo (Dr.).

La “ilusión de la transparencia” es lo  primero que me enseñaron los maestros y maestras que tuve en mi formación como sociólogo.  Es decir, que los hechos sociales son casi siempre opacos y que, por tanto, es necesario analizarlos con cuidado e  investigarlos a fondo, para tratar de ver que hay detrás de lo aparente. Usando el lenguaje popular, “no irse con la finta” de buenas a primeras.

Hago este señalamiento porque pienso que en este asunto de la Ministra de Salud, el Presidente y los troles, hay mar de fondo. Si nos quedamos solamente con las críticas al lenguaje desabrido del presidente Chaves y sus ataques a periodistas de tres grandes medios de comunicación, con las contradicciones en los intentos de explicación de la doctora Chacón (que no es especialista en oncología como aseguró el mandatario), y la comparecencia legislativa del trol Calandrelli, no vamos a pasar de lo anecdótico y no vamos a entender nada.

Cada día aparecen más elementos en juego, el panorama no está aún claro y hay muchas preguntas sin respuesta. Me atrevo a plantear las siguientes:  en primer lugar, en relación a los virulentos ataques hechos, con razón o sin ella, a La Nación, a Telenoticias y a CRhoy, uno se pregunta por qué Chaves puede saltarse los límites y hacer lo que otros presidentes y políticos no pudieron o no se atrevieron, sin que pase aparentemente nada. Chaves parece ser una persona que no tiene filtros, cierto; pero, no creo que pueda hablar de la manera en la que lo hace sin tener, además de un apoyo popular, que sigue siendo alto según los sondeos serios de opinión, el sólido soporte de un grupo de poder económico diferente a los que se mueven detrás de los medios señalados. Diferente también al que aparentemente estaba detrás del gobierno de Carlos Alvarado.

El Presidente es un “lanzado”, es su forma de ser; pero careciendo de una mayoría legislativa, sus desplantes tenderían a moderarse si no sintiera el soporte de un fuerte grupo económico, que busca afianzarse en la política costarricense. ¿Cómo están constituidos esos apoyos? ¿Cuáles son las contradicciones y los juegos de poder que están ocurriendo dentro del tinglado del gran empresariado del país alrededor del control del poder ejecutivo y las finanzas públicas? En otras palabras, ¿quién o quiénes manejan en este momento los hilos del poder? En agosto de 2022 El Semanario Universidad publicó un reportaje señalando algunos nombres de empresarios que apoyaron a Chaves durante el proceso electoral, pero la lista luce incompleta…

Lo segundo es lo relativo al tratamiento de la Ministra de Salud por parte del Presidente. Cuando todos pensaban que se deshacía de ella, más bien le da todo su apoyo y la mantiene en el cargo, sin hacer ningún caso a las críticas. Con Álvaro Ramos, posiblemente el mejor nombramiento que había hecho Chaves, no hubo dudas y se le despidió sin esperar el criterio de instancias competentes sobre lo ocurrido con los aumentos salariales en la Caja. Lo puso de patitas en la calle en un santiamén. Otros funcionarios han corrido la misma suerte en los últimos días; pero a la Ministra Chacón, de cuya competencia para el manejo de la salud pública muchos dudan, se le  premia a pesar de haber puesto en entredicho la credibilidad del gobierno con este oscuro episodio de los troles. Sale “fortalecida” con el apoyo presidencial. ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de toda esta trama?

En tercer lugar, ¿por qué Chaves, con solamente diez diputados, carece de una oposición frontal en la Asamblea Legislativa? ¿Por qué la fracción mayoritaria, la del Partido Liberación Nacional, no muestra una línea clara de oposición a lo que hace o no hace el gobierno? ¿Será que aparte de las diatribas de Chaves y la forma chapucera de conducir los asuntos de gobierno, hay acuerdo en la orientación general que sigue en política económica y social? O quizás, como afirma la socióloga Ciska Raventós, el PLN es un amasijo de intereses diversos y contradictorios, sin rumbo, sumido en la confusión que le ha dejado tres derrotas electorales sucesivas, con una dirigencia que a pesar de su incapacidad manifiesta, no termina de soltar las riendas, evitando de esa manera la emergencia de otros liderazgos.

Finalmente, ¿cuál es la extensión del fenómeno “trol” en Costa Rica? ¿Cuál es su peso en la manipulación política y cuáles son los partidos y políticos que han hecho o están haciendo uso de ellos? La manipulación siempre ha estado presente en la política costarricense; medios y periodistas se han prestado para ello. Varios estudios se han hecho al respecto. Quizás por eso los lamentos de los periodistas no calan en la mayoría ciudadana, ahora expuesta a otros estímulos, como las redes sociales.

¡A ver si alguien se atreve a bucear en estas aguas profundas y oscuras!

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Por Manuel Rojas Bolaños

Doctorado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor investigador de la Sede Académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en Costa Rica (FLACSO-CR), y profesor de la Maestría Centroamericana en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica., 1974-1978. Ex Embajador en Chile.