Marcia Madrigal Guardia: Para papi, a un año de su partida…

Sugiero con elementos mínimos -sillas y sombras etéreas- a los mecanismos del amor, la conexión y la memoria por medio de los cuales trascendemos nuestra condición de individuos y nos volvemos verdaderamente universales.

0

No sólo se puede comunicar a través de las palabras, algunos lo hacemos con un pincel y éste es el medio por el cual me expreso.

Recientemente realicé en las salas del Museo Calderón Guardia una exposición pictórica en las que se presentaron varias series de mi trabajo, que abordan diferentes inquietudes estilísticas y conceptuales, relacionadas con la libertad, los límites, la pulsión creadora, el espacio subconsciente y la experiencia vital.

El cuadro que aquí se ilustra es parte de una de esas series y hace referencia a una conversación que sucede en un espacio metafísico, desprovisto de límites y de referentes certeros, aunque apuntan a un parque o un jardín. El tiempo y el lugar de la conversación están indeterminados, al igual que quienes participan de ella. A través de estas imágenes, entablo un diálogo con la vida, conmigo misma y mi historia personal. Pero estas imágenes ocultan tangencialmente una reflexión profunda sobre la ausencia y ella se liga directamente con la ausencia de mi papá.

La conversación sucede también fuera del tiempo, como un espacio mental. La permanencia espiritual y la trascendencia temporal de quien ya no está presente constituyen el hilo transversal de esta serie. Las imágenes, están asentadas en el vacío existencial y les quito cualquier adorno o distracción.  Sugiero con elementos mínimos -sillas y sombras etéreas- a los mecanismos del amor, la conexión y la memoria por medio de los cuales trascendemos nuestra condición de individuos y nos volvemos verdaderamente universales.

Tu amado Jardín de Luxemburgo…

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...