María Bonilla.

De “Libro de sombras”

 

1.

Y una vez, jugando a inventarme,

me atreví a escribir

que fui Eurídice,

la que, en un instante de credulidad,

esperó en vano al que llamaron Orfeo,

que, olvidado de bajar a los infiernos por ella,

sin verdad, sin época, sin realidad ni lugar común,

languideció como sombra

en las penumbras del Hades,

descubriendo que, para una mujer,

no hay instantes de credulidad,

ni aún en la ficción,

que nos salven de las llamas.

 

Y escribí que hubo una vez,

un hombre de anteojos gruesos que cantaba en inglés

en una ciudad llamada París.

Porque hubo una vez una ciudad llamada París.

Y yo, en ese mismo instante de credulidad

de Eurídice,

re-escrita y todo,

viví mi propia languidez

y vi mi propia sombra

en las llamas de un infierno propio.

Y supongo que por eso, lo escribí.

Una vez, yo también tuve 33 años.

Pero ya no los tengo más.

De: Libro de sombras, Estucurú Editorial, 2017