María Eugenia Venegas Renauld. Académica, Ed Diputada y Ed Diplomática.

Estoy clara de que soy anticlerical por una necesidad ética: me opongo a la intervención del clero en todo aquello que es propio del estado, me opongo a que definan los derechos y libertades de las personas que forman parte de su agrupación y me opongo a que los miembros de una iglesia se sujeten sumisamente a los preceptos dogmáticos que atenten contra su libertad, la igualdad de las personas para el ejercicio de su vida plena. Sea la iglesia que sea católica o no.

El poder que ostenta en las civilizaciones a fuerza de imponerse mediante todo tipo de armas físicas y psicológicas, apelando a que poseen la verdad y la ostentación de la moral social, y decirse el medio para visar la salvación eterna, ha hecho y sigue haciendo daños de incalculable valor.

Modelando las mentes de los niños, controlando y denigrando la voluntad de los jóvenes abusando de su sexualidad, sometiendo a mujeres a las que le niegan derechos esenciales y posiciones, aspirando a dominar la educación y el poder político, imponiendo visiones retrógradas sobre la vida, insertándose en las comunidades y su vida, la iglesia como estructura política ha sido dañina para la vida social, en el tanto su estructura, organización y recursos están muy alejados del espíritu de bien común, de libertad, de solidaridad y de conducción espiritual a la que aspiramos los seres humanos.

Son históricos, recurrentes y presentes los abusos en múltiples campos. El sexual y el económico de la mano no son dominios de unos cuantos miembros directores, llámese curas, pastores o lo que sea. No son casos aislados en todos los países y no lo son cuando la misma estructura los protege, los indulta, los esconde, los victimiza.

O vuelven los ojos a la vida humana con toda su diversidad, posibilidades, desarrollo y aspiraciones de felicidad, y respetan la vida humana y la libertad de las personas, o seguirán lo que ellos mismos llaman el infierno.

Mi respeto a quien vive su fe sin allanar la libertad del otro.