María Eugenia Venegas Renauld. Académica, Ed Diputada y Ed Diplomática.

Todas, absolutamente todas las mujeres debemos ser súper exigentes en el manejo y conocimiento de temas que son de su competencia, como la reproducción humana. Conocer siempre y actualizarse en materia de salud sexual, reproductiva, en temas de riesgos como el aborto, abuso sexual, violación, sometimiento, y tantos otros aspectos que tocan a su cuerpo, a su vida emocional y espiritual, es obligante para su condición de ser humano, reflexivo y capaz de decidir. No hacerlo y quedarse en la repetición de tabúes, en la mezquindad de abordar científicamente explicaciones, en el sometimiento de la religión que deposita todo tema en una de las dimensiones del amor en los genitales, es negarse la condición de ser comprensivamente humana.
El tema del aborto es de una importancia capital que no se resuelve ignorando todo lo que hay implícito en ello, todas las posibilidades y situaciones que llevan a que ocurra de manera espontánea o inducida, todas las variantes que están contenidas en un aborto inducido y todas las dimensiones que se afectan cuando se opta por un aborto terapéutico o no terapéutico.

El tema del embarazo también es un tema que se opte o no por ello, requiere que las mujeres conozcamos a profundidad porque ocurre en nuestros cuerpos.

La educación sexual es importante, la pregunta es cuál educación sexual es la que se ocupa y entender que tampoco la educación sexual nos inmuniza a las mujeres de las agresiones sexuales, de los embarazos no deseados por las razones que sean (incesto, violación, etc) ni nos inmuniza para que no ocurra un embarazo ectópico, ni nos inmuniza a los riesgos que ocurren cuando una mujer diabética o con otro problema, se ve comprometida en su vida, al ser embarazada o embarazarse, ni nos inmuniza para que un feto se desarrolle mal y no tenga posibilidades de sobrevivencia fuera del útero materno.
Yo crecí llena de omisiones sobre la sexualidad. Ha sido la vida la que me llevó en el camino de la adultez, de la lectura, de la conversación, de leer y ver documentales científicos, de contrastar posiciones argumentadas, de pensarse como persona, como mujer, donde he ido aprendiendo y tomando posición.
Puede que al final una persona luego de todo ese proceso, diga, me quedo con las explicaciones religiosas para mi vida, pero una persona de esa naturaleza jamás podría por inteligencia, someter a otra a pensar igual que ella; estoy segura de que quien sabe analizar posiciones tiene una apertura emocional, espiritual y cultural, mucho más rica y poderosa que la de de quienes con ojos cerrados, ven a la mujer embarazada como una mujer que ha perdido su condición de persona y por tanto sin sus derechos para decidir.
Cuando yo pienso en las declaraciones que daba la entonces Defensora sobre el aborto terapéutico y sus recetas para evitar abortos, me afirmo en la idea de que manejar el tema de los derechos humanos, obliga a una formación que pasa por otras sensibilidades, conocimientos, apertura y manejo científico del tema y que además obliga a una comprensión muy estricta de la sociedad diversa, compleja, en la que la mitad de la gente somos mujeres.
Espero que la simplicidad de sus respuestas en las declaraciones, además de alejadas de la pregunta, sean modificadas por un trabajo de alto nivel en el que entienda que no está ahí para ponerse con la bandera de sus opiniones personales y opciones personales, sino para desempeñarse en la complejidad de una población diversa en que hay que mostrar las agallas de un pensamiento acorde con el puesto: los derechos humanos.
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Por Maria Eugenia Venegas Renauld

María Eugenia Venegas Renauld, es una educadora costarricense, que se ha desempeñado como decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica. Diputada ante la Asamblea Legislativa y Embajadora en México. Actualmente, colabora ad honorem en la UCR.