Mariam Carpio: Niñas TIC, fuente de cambio transformador

Cada una de nosotras y nosotros, en el papel de mamás y papas conectadas y conectados, tenemos la responsabilidad de inspirar a cada niña a utilizar las TIC como vehículo que les permita ser agentes de cambio. Tal martillazo en la conciencia, tenemos una gran deuda con cada niña en Costa Rica: empoderarlas como liderezas que utilizan su pensamiento creativo y autónomo para crear conexiones significativas.

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Mariam Carpio. Digital Culture Director en Fundación PANIAMOR.

Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres de todas las edades pasa por la defensa de sus derechos. Lamentablemente, las inversiones para su garantía continúan siendo escasas, exponiéndolas desde sus primeros años de vida a retos sin precedentes en temas de educación, bienestar y protección para una vida libre de violencia y exclusión.

Ante esta cruda realidad, el mundo digital surge como posible fuente de cambio transformador para lograr un lugar más equitativo y próspero. Estudios indican que con un apoyo efectivo para promover un uso, acceso y apropiación de las tecnologías de información y conocimiento (TIC) toda niña tiene el potencial de cambiar el mundo, tanto como personas menores de edad empoderadas de hoy, así como futuras trabajadoras, madres, emprendedoras, mentoras, jefas de hogar y líderezas políticas.

Sin embargo -con mucho pesar- hemos dejado que se utilicen las TIC para dar paso a nuevos tipos de violencia por razón de género, impactando negativamente en diversas áreas del desarrollo de cada niña como en el afecto, la socialización o el aprendizaje. El simple hecho de que estén en línea las coloca en riesgo de ser víctimas de violencia de género, siendo Costa Rica el país donde el daño es cuatro veces mayor para las niñas en comparación con los niños.

¿La causa? Es el resultado de una sociedad cicatrizada por la desigualdad y la discriminación a la que se enfrentan las niñas, adolescentes y mujeres, desde antes de nacer y como una constante durante toda su vida. Si bien existen riesgos intrínsecamente tecnológicos, en general los peligros en línea no son digitales en sí mismos, sino que aprovechan las características de las TIC para expandir su alcance.

Para evitar que sus niñas se expongan a peligros algunas personas adultas entran en pánico moral y optan por aplicar de forma vertical estrategias restrictivas en el uso y apropiación de las TIC. Sin embargo, este tipo de mediación parental es menos efectiva que aquellas basadas en el diálogo, la empatía, el afecto y el respeto promueven el autocuidado y la gestión de riesgos en los procesos de inserción digital.

Aunque las oportunidades y los riesgos en internet son un par indisociable; el riesgo y daño no lo son. Con ingenio, tenacidad y resiliencia, una y otra vez, las niñas han demostrado que si se les facilitan las herramientas tecnológicas para promover sus habilidades digitales, tienen la capacidad de prevenir daños, aprendiendo a navegar en entornos digitales libres de violencia y discriminación, al tiempo que acceden a recursos de aprendizaje y entretención.

Es así que no cabe duda sobre la importancia de que las personas con roles de acompañamiento, en conjunto con las organizaciones con mandato de cuido a las personas menores de edad, comprendan de mejor manera sobre cómo las diferentes actividades en línea benefician el desarrollo de las niñas.  Creatividad para incentivar el aprendizaje de manera independiente y fomentar el colaborativo entre iguales es parte de la misión del modelaje parental.

Aunque muchas personas adultas no se sientan empoderadas con las TIC, no implica que no tengan la capacidad para ejercer una crianza tecnológica. Las familias deben ser abrigo para proteger a cada niña frente al daño, el terror, la duda, al tiempo que deben ser luz para acompañarles a hacer un uso significativo de las tecnologías para incentivar sus procesos de desarrollo cognitivo y emocional.

Cada una de nosotras y nosotros, en el papel de mamás y papas conectadas y conectados, tenemos la responsabilidad de inspirar a cada niña a utilizar las TIC como vehículo que les permita ser agentes de cambio. Tal martillazo en la conciencia, tenemos una gran deuda con cada niña en Costa Rica: empoderarlas como liderezas que utilizan su pensamiento creativo y autónomo para crear conexiones significativas.

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