Mario Ramírez Granados: Las veredas de la imaginación – La travesía de dos hermanos

Apreciar la literatura significa aprender a apreciar las virtudes de cada género, y su capacidad para entretener e incluso enseñarnos acerca del mundo o nosotros mismos. No existe razón para contraponerlos.

0

Mario Ramírez Granados.

Aunque distantes, la gente suele olvidar que el policial y el terror, como los entendemos de forma moderna, surgieron juntos de la cabeza de Edgar Allan Poe. Fue Poe el primero en presentarnos un héroe cerebral: Auguste Dupin, quien aparece en sus cuentos “Los crímenes de la calle Morgue”,  “El misterio de Marie Roget” y “La carta Robada”.

Este héroe cerebral era una persona que no necesitaba de grandes medios policiales, sino que resolvía casos a partir de identificar indicios,   construir presunciones y motivos hasta que el autor del crimen termina revelándose.

Pronto, cruzó el otro lado del mar y se engalanó con la adición de grandes detectives que resolvían crímenes aparentemente imposibles. Así surgieron luceros del intelecto que viven en la memoria popular hasta nuestros días.  Un camino que inauguró Sir Arthur Conan Doyle con el clásico Sherlock Holmes,  y que  prosiguieron la ingeniosa Miss Marple de Agatha Christie y el simpático Padre Brown de Chesterton.

El policial se convirtió en el consentido de la familia a los ojos de la crítica y el público. Incluso en nuestras latitudes, de la escritura combinada de Borges y Bioy Casares, surgió esa creación maravillosa llamada Isidoro Parodi. El Policial de ese período se centraba en presentar al detective como un héroe cerebral, capaz de desenredar una trama inverosímil, a veces de manera artificiosa.

Mientras en la Tierra de Poe, durante la Depresión surge de la mano de autores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler la novela hard  boiled .  Sus héroes no son personas infalibles, sino gente con problemas, que tiene que lidiar con sus demonios personales mientras remueve las capas de la mugre de la sociedad. Es decir pasamos de héroes cerebrales a gente rota, pero más cercana a nosotros.

La novela hard boiled arroja una nueva luz, mostrando ambientes sórdidos donde la autoridad en muchas ocasiones rivaliza con los poderes fácticos.  Las letras latinoamericanas se unieron a esta estela el comisario Croce de Ricardo Piglia en Argentina, el ex policía Mario Conde de Leonardo Padura, en Cuba y el inspector Dolores Morales de Sergio Ramírez, en nuestra Centroamérica,

El terror es el hermano incomprendido de la familia, pero que cuenta con mayor luminosidad que lo que la crítica especializada suele atribuirle, que lo ha considerado generalmente un género menor. Digamos de primera entrada, que el terror es un género o que tiene vida propia y eso se debe a sus aficionados. Los fans del terror trascienden las nacionalidades y las generaciones, y ese es un logro difícil de igualar.

Lo otro, que no es nada desdeñable, es que la mayoría de los autores a los que se les considera serios o clásicos han coqueteado con este hermano incomprendido. Defoe, Dumas, Dickens, Stevenson, Maupassant, para citar algunos, son algunos de esos nombres prestigiosos que crearon sus propias historias de fantasmas.

Conforme se dejaba atrás al siglo XIX, el género fue dejando atrás las historias de fantasmas para dar paso a concepciones de corte más materialista, a partir de las ideas de Arthur Machen, Algernon Blackwood y sobre todo H. P. Lovecraft. Este terror materialista deja atrás a vampiros, aparecidos y otros espectros para bucear en la mitología antigua y en los nacientes peligros de la ciencia moderna.

En una de sus pocos escritos sobre literatura, Lovecraft nos da una pista para entender al género que nacería en el siglo XX: el terror comienza con la suspensión del tiempo, el espacio y las leyes naturales.  Tal precisión nos deja que, en el fondo, la humanidad aún arrastra el temor a perder el control, a sentirse a un en las garras de los desconocido. Por eso necesita aferrarse a algo que le dé sentido a la existencia, desde la religión hasta ese extraño culto a la tecnología que a veces parece en los extremos de la idolatría.

Por eso, el terror es un género que se resiste a reducirse a fórmulas preestablecidas. Más allá del castillo o la mansión gótica, el terror ha sabido explorar incluso lugares cotidianos y bucear en las profundidades del alma humana y evidenciar nuestras carencias, o en otras, crear ambientes extraños, desde tejer metáforas de la existencia humana y mostrarnos peligros del mundo contemporáneo como la energía nuclear, las mutaciones o los experimentos fallidos, entre otros.

Se trata entonces de un género incomprendido cuyo sendero se bifurca en mil veredas, para todos los gustos, cuya extensión o historia es imposible de resumir en un solo artículo, por lo que tendrá nuestra atención en entregas posteriores.

Como indicaba, el terror y el policial surgieron juntos, pero poco a poco fueron por caminos separados, que los ha llevado a cada uno en una travesía que parece sin fin. A pesar de este origen en común, la crítica contribuyó a separarlos, a partir de contraponerlos.

Sin embargo, el cine y la serie de televisión solo confirman la vigencia de ambos géneros.  Por la pantalla aún se asoma el héroe cerebral o el roto que trata de hacer justicia. Igualmente nos demuestra, que en el medio de un mundo cada vez más tecnológico, los fantasmas gozan de buena salud.

Apreciar la literatura significa aprender a apreciar las virtudes de cada género, y su capacidad para entretener e incluso enseñarnos acerca del mundo o nosotros mismos. No existe razón para contraponerlos.

Existen, ocasiones felices, en las que estos hermanos se encuentran y surgen grandes historias, donde la búsqueda de la verdad, puede conducir a hallazgos más oscuros. Encontramos estos encuentros felices entre el policial y el terror desde los tempranos días del “Sabueso de los Baskerville”, donde Sherlock Holmes debe hacer frente una entidad presuntamente sobrenatural y más recientemente a la obra del escritor irlandés John Connolly, quién ha sabido introducir en los Bosques del Maine estadounidense, un detective que en su búsqueda de la justicia, debe lidiar con seres enfermizos, extrañas sectas y ángeles caídos.


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box