Mario Ramírez Granados: Retomar la formación – Notas para un debate sobre educación

Un debate sobre educación indica además que la formación de nuevas personas y las habilidades no son exclusivos del Estado, sino que implica de una mayor participación de las familias como actores activos y de la sociedad. Ellos serán los que tengan la palabra en los años venideros.

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Mario Ramírez Granados.

Las veredas de la imaginación no se encuentran ajenas a los cambios de época o los avances tecnológicos. Algunos textos desaparecen entre las arenas del tiempo, otros en cambio parecen sobrevivir a su propio tiempo, y encontrar un tono para hablarle a cada generación.

En este proceso de constante evolución, las personas también van cambiando y haciendo formas de comunicarse y nuevas historias. Así los correos electrónicos y los chats van sustituyendo a las cartas de antaño, surge también el reconocimiento de nuestras generaciones: es materialmente imposible leerlo todo, saberlo.

El conocimiento de esta limitación nos lleva necesariamente a elecciones: quedarnos con lo que tenemos, o tratar de estar al día respecto a las novedades e intentarnos dentro de las nuevas letras e  ir encontrando una voz propia, como lector, o como persona pensante.

Si esta situación es difícil para una persona común, es aún más difícil desde el ejercicio de un oficio o una profesión, donde no solo se debe mantener una constante actualización, sino ante todo generar confianza ante sus clientes, en primera instancia y ante la sociedad en general. Los tiempos modernos  obligan  a que  una cultura  basada en  la expresión  escrita, sea  sustituida por nuevos medios como  la expresión  oral, que obligan a que el profesional deje  atrás  el ejercicio desde un escritorio  para  acostumbrarse a ejercer en público, lo que obliga  a nuevas habilidades para ser  capaces de  dar respuestas agiles y sobre ser capaces de comunicar que  es lo que  quiere su representado.

Implica también el paso  hacia  medios  digitales, que  reemplazan  al papel  tradicional, lo cual en teoría deberían facilitar la vida  de las personas pero que en su lugar  nos muestran  sus  limitaciones, al evidenciar las  brechas digitales respecto al uso y acceso de medios para la educación y la enseñanza y que se ensañan con  aquellas personas que no cuentan con recursos  propios  y que viven  en comunidades que  no cuenten  con  un adecuado acceso  tecnológico. Un segundo problema se da en que muchas veces el uso de la tecnología se convierte prácticamente en una idolatría a la tecnología, en la que se reduce la adquisición de destrezas y conocimiento a mera capacitaciones, pero no a una formación integral.

El reconocimiento de estas limitaciones, pasa entonces por soluciones desde lo individual y lo social Aquí la construcción pasa también por un ejercicio ético. Como se dijo, un profesional como cualquier persona, no está obligado a saberlo, por lo que puede direccionar a especialistas, o a resolver el problema por el mismo, lo cual lo llevara necesariamente por nuevos caminos: es tener la humildad  de reconocer humildemente cuando  no se sabe en lugar  de  refugiarse  en   lo conocido  y caer  en esa  pésima costumbre  que  denominamos batear.

Desde esa perspectiva, la profesión docente es un ejemplo en su ejercicio profesional en el aula, donde la duda se convierte en la posibilidad de abrir nuevos caminos no solo para sus estudiantes sino para sí mismo. Su ejercicio no termina en el aula, la parte más pesada de la docencia consiste en la planificación de clases, la elaboración de exámenes e instrumentos de comprobación de conocimientos, calificar y otras actividades más administrativas que se hacen en ocasiones robando tiempo personal y familiar, o en otras ocasiones gastando de su propio bolsillo fotocopias y otros materiales para el uso de sus educandos en el aula.

Una política de Estado no debe quedarse solo con la capacitación en nuevas tecnologías, sino en fomentar a la actualización como parte de la vida, que se generen destrezas desde la infancia que permitan que las personas se adapten fácilmente al cambio social y tecnológico. Implica retomar la idea de formación integral. A nivel académico, formar implica un aprendizaje que enseñe a la duda como una puerta para nuevos caminos, pero que al mismo tiempo no deje atrás a las personas que cuentan con menores oportunidades para insertarse en el proceso educativo.  Formar implica retomar el papel delos hogares como formadores de conocimientos y habilidades, especialmente en el tema de valores.

Un debate sobre educación indica además que la formación de nuevas personas y las habilidades no son exclusivos del Estado, sino que implica de una mayor participación de las familias como actores activos y de la sociedad. Ellos serán los que tengan la palabra en los años venideros.

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