Milissa Sierra

Mario Ramírez Granados, Abogado, escritor.

Cada año, entre noviembre y diciembre durante los años ochenta, muchos esperábamos con ansia la llegada de las vacaciones, para escuchar el programa Las Visitas Navideñas, de 7: 00 a 8: 00 a.m. Aquel programa pasaba saludos, villancicos tradicionales, canciones infantiles y la sección del cuento del Día de hoy. Para muchas de esas generaciones, estas adaptaciones fueron el primer contacto con tesoros de la literatura universal como las fabulas de Esopo, y los cuentos de los hermanos Grimm, Perrault y Hans Cristian Andersen.

El programa se transmitió durante 43 años en Radio Rumbo y posteriormente en su sucesora, Radio Sinfonola, hasta su cierre definitivo en 1999. Años después, siendo ya adulto, tropecé con aquellos cuentos, una noche que buscaba una narración en internet un cuento para arrullar a mis hijos. Fue así como descubrí a la persona detrás de la mayoría de los cuentos de mi niñez: Milissa Sierra.

María Luisa Sierra Bobadilla, conocida en el medio artístico como Milissa Sierra, nació el 20 de agosto de 1906. Hizo su carrera como actriz, trabajando en las producciones hollywoodenses “La ley de los texanos” de Elmer Clifton (1938) y “Solo los ángeles tienen alas” de Howard Hawks (1939). Posteriormente participó como estelar en las películas “Divorciadas” (1943) y “El amor de los amores” (1944) y en otras como actriz de reparto. Luego se dedicaría de lleno a la grabación de cuentos infantiles en formato de discos de acetato.  Murió el 17 de junio de 1995.

Dentro de los discos que grabó Milissa Sierra se encuentran en “El País de Siempre”, “Tesoros de Colección” y “Un mundo de cuentos”, entre otros. Sierra no se limitaba a leer en voz alta aquellos cuentos, sino que abría un camino directo a las veredas de la imaginación con su voz, agregando a estos musicalizaciones y efectos de sonido que hicieron las delicias de los niños de la segunda mitad del siglo XX, convirtiéndola en una verdadera señora de los Cuentos.

Como en las primeras animaciones de Walt Disney, las narraciones de Sierra trataban de eliminar los aspectos más violentos de los cuentos tradicionales, endulzándolos mediante la introducción de personajes nuevos (por ejemplo el duende Pocas Pulgas en “Las tres hilanderas”), dar nombres a los existentes, volviéndolos más familiares para los niños (en su versión del “Gato con botas”, el gato no tenía casi descripción, sino que se llamaba Micifuz, al igual que las mascotas de tantos niños) o incluso musicalizar y volver más cómicos a ciertos villanos, para volverlos más digeribles para los niños, como el dragón del “Palacio del Arcoíris”.

Muchos de esos cuentos se emitieron en programas radiales a lo largo de América Latina, como parte de las estrategias de animación a la lectura. Es triste que, a pesar de que muchas de sus grabaciones se conservan hasta nuestros días, sepamos poco de su vida, que probablemente sea tan interesante como las historias que narraba.

La voz de Sierra pertenece a la era dorada de la cultura de la radio, al igual que el cómico cubano Tres Patines o las novelas radiofónicas. Decía Stephen King acerca de la era dorada de la dorada que en ese entonces: “Lo más emocionante de la radio en sus mejores momentos era que podía prescindir de si abrir la puerta [de la imaginación] o dejarla cerrada. La radio, debido a la naturaleza misma del medio quedaba exento. Para los oyentes de los años 1930 a 1950 no había expectativas visuales que satisfacer en su apariencia de realidad.”

En contraposición para las generaciones de los años ochenta y noventa, escuchar la voz de Milissa Sierra es un viaje directo a la nostalgia, es volver a su propia infancia. Como el sonido de los carruseles, o el sabor de las golosinas de antaño, aquellos cuentos evocan tiempos menos violentos que los actuales, compartiendo con los amigos en los barrios de los años setenta y ochenta, lejos de los barrotes opresivos que rigen nuestra vida en la actualidad.

Hoy en día, tal vez sus producciones afrontan el mayor reto: conectar con generaciones que han atrás dejado medios como la radio e incluso la televisión y dependen mucho más de la tecnología. Si bien los diversos cuentos que Sierra grabó  en su vida,  pueden descargarse en aplicaciones como Youtube o Spotify, y así darles alegría a los niños del siglo XXI, se enfrentan a generaciones que dependen más de lo visual, en detrimento del uso de la imaginación.

Le corresponderá a las generaciones mayores modos de conectarse la herencia del cuento tradicional con esas generaciones Tal vez su difusión en estos formatos puede incluso recuperar el interés por su obra pionera, y rescatar aspectos de la vida de Milissa Sierra, como su faceta como actriz cinematográfica. El legado de la señora de los cuentos lo merece.